23 sept. 2008

¿Quién se queja?


Resulta que la crisis no está tan mal. Ahora, como no hay quien consiga una hipoteca las “arruinadas” constructoras ofertan el alquiler con derecho a compra. O lo que es lo mismo: que puedes comprarles la vivienda directamente a ellas sin que un banco se quede el 75% de lo que uno aporta los primeros cinco años.

Desde que nos dieron la barrila con la crisis del agua, los catalanes se han convertido en la comunidad que más ha ahorrado en consumo hídrico. Nos duchamos menos y hemos dejado morir nuestros jardines, pero hemos dado una lección ejemplar de compromiso ciudadano.

Como los carburantes se han puesto por las nubes la gente se lo piensa dos veces antes de coger el coche, lo que reduce la contaminación y el caos circulatorio en las grandes ciudades. Algunos cargos públicos siguen necesitando dos coches oficiales y cuatro motoristas para desplazarse, pero eso no cuenta.

Llevamos décadas denunciando el timo de los libros de texto sin que la Administración se dé por aludida. Este año cientos de colegios públicos han optado por su reciclaje. ¿Que perjudica a la industria editorial? No más que la era digital. ¿Qué hacen nuestros hijos cargando a su espalda doce quilos de papel impreso si pueden llevarlo digitalizado (junto con media Biblioteca Nacional) en un pendrive de 20 gramos?

Nos encontramos frente a una crisis aún mayor que la financiera: la energética. Pero no hay por qué alarmarse: jamás dejarán que afecte al negocio de la Fórmula 1; y el próximo fin de semana se correrá el primer Gran Premio nocturno con una iluminación artifical que apenas multiplicará por ¡1.000! el consumo habitual de las calles de Singapur. Y luego nos vienen con que utilicemos bombillas de bajo consumo o que no olvidemos apagar el televisor porque el Planeta agota sus recursos...


Por fin Cercanías RENFE ha decidido atender las quejas de sus usuarios. Han detectado en su encuesta anual que con el auge del iPod el hilo musical de los convoys ya no tiene sentido y han decidido suprimirlo. Al respecto de los retrasos injustificados, la ausencia de información cuando se produce una incidencia, la insalubridad, escasez de urinarios y descontrol de los climatizadores en los vagones, la caducidad radical de abonos de transporte con el cambio de tarifas y demás "insignificancias", de momento, no se adoptarán medidas.

Y lo mejor: la Generalitat ha anunciado que invertirá en una tecnología que detecta el número de ocupantes de un vehículo para rebajar el precio de los peajes a quienes viajen en grupo (o subirlo a los que circulan en solitario, vamos). De invertir en una tecnología que detecte propuestas estúpidas para evitarles hacer el ridículo ante la opinión pública no han dicho nada aún.

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