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20 feb 2012

La Humanidad en peligro


Las teorías sobre el fin del mundo van a llenar los escaparates de las librerías en los próximos meses. Ya hace varios años que el cine y la televisión nos vienen ofreciendo su amplio y variado muestrario: Catástrofes climáticas, caos en el universo, meteoritos fuera de control, alienígenas hostiles, epidemias letales, batallas espirituales, juicio divino... Hay visiones para todos los gustos.

Yo prefiero los relatos de supervivencia post-apocalíptica al espectáculo del Armagedón. La grandilocuencia iconográfica de la destrucción del planeta me incomoda, por trivial. En cambio, las historias sobre seres humanos cuyo devenir es mantenerse vivos más allá de la aniquilación de la humanidad suelen ser bastante más sugerentes. Algunas, por terribles y angustiosas, te descomponen; otras alimentan la esperanza.

El capítulo con el que The Walking Dead vuelve a la carga esta temporada revalida que estamos ante algo más que una ficción "de zombies". De hecho, la serie ha estado recibiendo bastantes críticas de algunos serialfrikis porque los "caminantes" (que es como aquí se llama a los come-cerebros) se prodigan poco. Los productores avisaron que "corregirían" esto y, tras el parón navideño, han presentado un arranque en el que ¡no aparece ninguno! ¿No querías caldo? ¡Dos tazas!

Además, el capítulo es extraordinario. Porque Frank Darabont, director de Cadena perpetua y La milla verde y productor ejecutivo de TWD, no está por la labor de alimentar la mitología sobre los muertos vivientes, sino por profundizar en el alma de los vivos murientes.


Hay una escena tremenda, basada en diálogos, subtextos y miradas, pura tensión dramática, con resolución impecable, que es toda una declaración de intenciones: La amenaza no son esos cuerpos sin alma que se mantienen en pie mientras se descomponen y que siempre están hambrientos; el peligro son -continúan siendo, de hecho- los hombres ávidos de insaciable egoísmo que siguen vivos y cuya alma está putrefacta.

Y no nos hace falta un escenario post-apocalíptico para comprobar esta catastrófica realidad hoy. Basta echar un vistazo a los periódicos.

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    4 ene 2012

    La "Otra Voz"

    Rogelio Hernández In Memoriam
    (1930-2011)


    Aunque no encontrarán su ficha en IMDB, la aportación de este formidable actor a la historia del cine es inmensa. Si Frank Sinatra fue "la Voz", Rogelio fue "la Otra Voz", con la que nos hablaron en castellano Jack Nicholson, Paul Newman o el gran Marlon Brando.


    La caricatura es original de un amigo de la Escuela de Cine, reencontrado gracias al Fb y cuyo blog -que recomiendo encarecidamente- rezuma cinefilia por todos sus posts.

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      3 mar 2011

      Buried

      LO MEJOR QUE HE VISTO EN 2010 | 1


      Si he de recomendar sólo un film español del último año me decanto por Buried (Enterrado). Sí, ya sé que está hablado en inglés, titulado en inglés, interpretado por un actor norteamericano y producido en Hollywood; pero esto es lo que tiene la globalización.

      Mantener a un personaje encerrado en un ataud durante la totalidad del metraje parece un reto audaz o suicida, o ambas cosas a la vez. Lo mejor no es la exquisita iluminación, a base de poco más que la llama de un Zippo y el display de un teléfono móvil; tampoco una inspirada partitura de Víctor Reyes. Lo magnífico es el guión original de Chris Sparling.

      Qué fácil es hacer 2012 con una millonada en efectos especiales y un reparto de postín. Qué difícil, en cambio, plantear una situación límite y sostenerla noventa minutos en crescendo narrativo con las limitaciones de Buried.

      No admiro este film de Rodrigo Cortez sólo porque técnicamente es un prodigio. Lo hago por ser una demoledora parábola de nuestro tiempo.

      Plantea la paradoja del hombre del siglo XXI: enterrado en vida, sepultado por una arena con un heterogéneo valor simbólico: estrés, preocupaciones, pecado, fantasmas, karma, fobias... Aislado, pero conectado con el exterior a través de las nuevas tecnologías, que mantienen su esperanza de supervivencia, pero también convierten su desgracia en espectáculo morboso para los demás; encerrado en un habitáculo del que no puede salir, pero con rendijas por las que se cuelan todo tipo de peligros; en condiciones terribles, de las que algunos desalmados intentan sacar provecho; dependiente de un Gobierno que resulta incompetente; traicionado por una empresa que se lava las manos; vinculado emocionalmente a una familia enferma y desestructurada, ausente y desmemoriada, que sólo toma conciencia de su fortaleza en situaciones límite y quizás irreversibles.

      De alguna manera, todos podríamos ser Paul Conroy, buscando sentido a una vida que se nos escapa; anhelando que no se nos acabe el escaso oxígeno, aunque esté enrarecido; deseando no morir aún, o al menos no así, no utilizados por unos y por otros para justificar sus propias demencias; no solos, no incomprendidos, no amados…

      © !)


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        29 oct 2010

        Ahora o nunca


        Una comitiva de diez coches fúnebres recorre la capital causando gran expectación. Ni es un funeral de Estado, ni una metáfora de la defunción del canon digital de la SGAE, ni una campaña disuasoria de la DGT para alertarnos del peligro en las carreteras durante el puente. El cortejo lo fleta la cadena MTV para promocionar su docu-reality: “Ahora o Nunca, ¿Qué te gustaría hacer antes de morir?”. Trata de cuatro amigos que deciden vivir una gran aventura y recorrer España para cumplir 100 actividades que desean realizar antes de morir y que han recopilado en lo que ellos llaman "la lista".

        Me recuerda ―no es casualidad que compartan el mismo título― a aquella película con Jack Nicholson y Morgan Freeman en la que un mecánico jubilado y un arisco millonario que comparten habitación en el hospital y el fatal diagnóstico de un cáncer terminal elaboran una lista de deseos para dedicar el (limitado) resto de sus vidas a darle cumplimiento. Para el primero es la oportunidad de alcanzar aquello que siempre quiso. El segundo lo ha tenido todo en la vida (o al menos el dinero para pagarlo), así que desafía a la muerte con arrogancia: “Divertirse hasta morir”.

        Tras un amplio muestrario de turismo al límite (como el que parece que plantea la MTV), que no satisface sus expectativas, cobran fuerza otros asuntos pendientes, como Reír hasta que se te salten las lágrimas, Ayudar a un extraño porque sí o Besar a la chica más guapa de mundo, mostrándonos el secreto de una vida feliz: la fundamentada en el amor y la amistad, que se nutre de la emoción compartida, de los éxitos cotidianos, de la necesidad de sentirse querido por quienes nos aceptan, aunque conocernos y amarnos a nosotros no estuviese en su propia lista de deseos.


        No creo que el propósito de la MTV sea alcanzar estas reflexiones sobre la vida y la muerte; pero, ya que estos días se propaga una sensibilidad especial sobre el tema, no estaría de más colocar en el principio de todas nuestras listas la necesidad de pensar en si vivimos la vida como una proyección de deseos hacia un futuro incierto e imprevisible o como una biografía forjada a diario, anclados en el presente, con la intensidad de quien la percibe como una cuenta atrás.

        © !)


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          29 sept 2010

          Sisters' Sitges


          Como viene siendo habitual, el Festival de Sitges concibe su cartel oficial en torno a un icono cinematográfico. Esta práctica, muy común entre la comunidad festivalera (como ya comentamos en su día), no supone tanto un plagio como un homenaje al mito o film de referencia. Este año, el protagonismo se lo llevan las hermanas Grady de "El resplandor", masterpiece de Kubrick que este año cumple su 30º aniversario.


          Su inquietante presencia en aquellos pasillos traumatizó tanto a Danny Lloyd, el niño protagonista, que le alejó de una potencial carrera como actor de cine y de él nunca más se supo. En cuanto a las niñas reconozco que no volví a sentir un desasosiego similar al que ellas me produjeron hasta que algunas secuencias de "El sexto sentido" me pusieron la carne de gallina.

          Casualmente (o no) un film reciente ha echado mano en su cartelería al mismo referente. Este plagioriental nos remite a otra producción asiática de perturbadora similitud:


          Resulta imposible olvidar el rostro de Isabelle Fuhrman en "La huérfana", aunque no necesita de su hermana para generar turbación; todo lo contrario que las huerfanitas de Griffith, que producen el efecto contrario.


          Éstas son un poco más creciditas, pero en ningún caso dejan indiferente...


          No sabemos cómo este tributo cartelero habrá sentado a los paisanos de Iniesta; el precedente es demasiado reciente, ¿no?


          Tampoco se nos pasa por alto el intento de personalizar la imagen al sumergir a las chicas hasta las rodillas en el mar que baña la ciudad; una de las tendencias de la temporada, por cierto.

          Si encuentras otros carteles similares, envíalos y los añadiremos a la colección !)

          Aunque, para perplagios descarados de hermanas, éste...

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            18 mar 2010

            Snow Movies


            LA NIEVE COMO ELEMENTO DRAMÁTICO EN EL CINE [1]

            Más allá de la nieve romántica, que crea el ambiente propicio para el beso entre Bridget Jones y Mark Darcy, o de la nieve festiva, que ha dado pie a tantas batallas de bolas y revolcones infantiles para emular a los ángeles, el cine ha sabido sacar partido al hielo cristalizado de múltiples formas. Repasamos algunas de ellas:

            LA NIEVE TRAMPOSA

            En "Fargo", Carl Showalter (Steve Buscemi) se desespera al no poder encontrar el sitio donde ocultó el botín. La gran nevada ha sepultado las señales. Los Coen, además, construyen magníficas estampas con el manto nevado, como enormes lienzos cargados de simbolismo cinematográfico puro.

            LA NIEVE DUAL

            Una de las secuencias más dramaticas de "¡Viven!" es la del alud nocturno que penetra en los restos del avión mientras los supervivientes del accidente aéreo están durmiendo. Algunos de ellos mueren asfixiados. Sin embargo, semanas más tarde, esa misma nieve que trajo la muerte, es la que ha conservado la carne con la que se ven obligados a alimentarse para no perecer mientras aguardan el milagro del rescate.

            LA NIEVE DISUASORIA

            Un paraíso terrenal como Shangri-La necesita mantenerse a salvo de la especulación y de la nociva “civilización”. El valle permanece oculto al mundo gracias a las altas montañas y sobre todo al clima insoportable de su perímetro exterior. Conway (Ronald Colman) tardará años en regresar a sus horizontes perdidos, tras luchar incansablemente por atravesar la espesa nieve que le impide avanzar; pero el esfuerzo habrá valido la pena.

            LA NIEVE PREMONITORIA

            Aunque al principio no le da importancia, Jimmy Starks (Guy Pearce) llega a obsesionarse por la llegada de las primeras nieves, ya que, según le ha profetizado un críptico vidente, aquel es el día en que morirá. Nunca nieva a gusto de todos, pero, para Starks, ojalá no volviese a nevar nunca más.

            LA NIEVE EVOCADORA

            A Kim (Winona Ryder) le encanta bailar bajo los copos de nieve. Para ella son la certeza de que en algún lugar Edward esculpe el hielo con sus prodigiosas manos-tijeras. Nunca, antes de que él llegase, había nevado sobre la tierra.

            OTROS ARTÍCULOS DE LA SERIE:

          • La nieve como catalizador multigénero
          • Snow Movies 2
          • Nieve en bolas
          • Cartelería nevada


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              5 mar 2010

              Hostilidad en la tierra


              Hace unos días la ceremonia de los Goya confirmó a “Celda 211” como la película española del año. El domingo se celebra otra gala del cine, ésta de alcance mundial, y todo apunta (aunque podría saltar la sorpresa) a que “Avatar” se hará con el Oscar a la mejor película. Son propuestas muy distintas, por género y por presupuesto, pero han obtenido el favor del público y de amplios sectores de la crítica, por lo que, independientemente de estos premios, pueden considerarse las vencedoras con todo merecimiento.

              Sin embargo, aunque una nos plantea un realista drama carcelario y la otra una aventura épica fantástica, estas películas tienen dos puntos de contacto significativos: que héroes y villanos son roles intercambiables y que la violencia puede estar justificada.

              Ambas transpiran cierto espíritu pacifista, pero sus protagonistas se ven “impulsados” a matar para sobrevivir, como si fuera la única opción posible y, por tanto, legítima.

              En otras palabras: la violencia no sólo engendra violencia, sino que ésta, por ser provocada, es justa y heroica. Más o menos como lo ocurrido en Salt, las acusaciones mutuas en la investigación del incendio de Horta, las excusas recurrentes en los realitys televisivos y el cruce de improperios entre políticos.

              En el lodazal de la crisis humana (más antigua que la financiera) hasta la venganza y el contraataque virulento nos parecen reacciones argumentadas. Y el cine, espejo de nuestra racionalidad emocional, así lo expresa.

              Pero no siempre… Porque, compitiendo con “Avatar” en los Oscars, encontramos otro film de excelente factura técnica, al que acompaña el morbo de estar dirigido por Kathryn Bigelow, ex esposa de James Cameron, que podría arrebatarle al “rey del mundo” la estatuilla dorada.


              “En tierra hostil” (un título magnífico) muestra el día a día de un grupo de artificieros norteamericanos que se dedican hasta la extenuación a desactivar bombas en Bagdag.

              A diferencia de otros films (anti)bélicos distinguidos, esta extraordinaria película no se queda en denuncia sobre los absurdos de la guerra: Trata de la lucha incesante por evitar que artefactos explosivos colocados en mercados, ocultos en vehículos-trampa, atados al cuerpo de personas o camuflados en cadáveres de niños, lleguen a causar el daño para el que fueron activados. Es un trabajo agotador, una misión inabarcable, como querer barrer las playas. Por cada bomba desactivada aparecen cinco más. Un esfuerzo que parece estéril, pero que salva vidas.


              William James es un soldado cuyas relaciones, incluidas las familiares, son “sacrificadas” en beneficio de tan estresante oficio; por su entrega innata, que algunos calificarían de suicida, otros de generosa y la mayoría de estúpida. Pero, ¿realmente lo es?

              No vivimos en Iraq, pero nuestro entorno también es hostil, sembrado de todo tipo de “minas anti-persona” puestas ahí para provocarnos, para hacernos daño, para que otros se sientan poderosos o se enriquezcan. Necesitamos especialistas entregados a localizarlas y desactivarlas, aun a riesgo de morir en el empeño. ¿Estaríamos dispuestos a ser uno de estos artificieros de la vida o preferimos enarbolar la bandera del “ojo por ojo”?



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                23 feb 2010

                "UP": la muerte conmovedora


                Uno de los momentos más tristes que encontramos en la filmografía de Pixar es aquel en el que Carl Fredricksen ha perdido a Ellie. Con "Up" los creativos del estudio que revolucionó la animación abordan por primera vez en serio el tema de la muerte (la desaparición de la madre de Nemo sucedía en elipsis).

                Como es propio de quienes buscan ─y con frecuencia encuentran─ la solidez del argumento en la construcción de los personajes y no en las peripecias o el formalismo técnico (lo que les distingue de ─casi─ todos los demás aspirantes al reconocimiento mundial con sus proyectos de animación), Pete Docter y su equipo construyen este instante de forma magistral. Tanto es así que, a partir de aquí, la película no lograr superar semejante listón emocional.

                La subyugante reflexión sobre la pérdida de un ser amado se articula en una colección de eventos en la historia de Carl y Ellie, subrayados por una música maravillosa y evocadora.


                Este álbum de recuerdos de toda una vida apenas dura cuatro minutos, pero incluye dos momentos de terrible dramatismo: Ellie destrozada por haber perdido el hijo que esperaba mientras el doctor le comunica que además no podrá volver a tener hijos, y Carl, muchos años después, sentado en la iglesia, solo, junto a la corona de flores de su amada esposa.

                En ambos la cámara no se limita a captar fotográficamante lo que sucede, sino que se implica en la narración:

                En el primer momento, un travelling nos lleva desde la habitación del bebé que preparan felices los futuros padres hasta la consulta médica donde les explican la terrible noticia. Entonces, frente a la puerta abierta, la cámara se detiene, como símbolo de algo que no puede continuar y de su efecto demoledor en los personajes.

                En el segundo la cámara no se mueve, pero el escenario cambia, mostrándonos al viudo dándole la espalda al mundo y recluyéndose en su casa, ese microscosmos que ha sido testigo del amor de la pareja. El anciano pasa al interior llevando un globo que se antoja depositario del alma de su esposa, sabiendo que poco a poco ese recuerdo, que aún sigue ahí sostenido, irá perdiendo altura a medida que el tiempo pase.


                "Up", el prólogo: Carl y Ellie, a married life.

                Otras muertes cinematográficas igualmente conmovedoras...


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                  8 feb 2010

                  "El padrastro" y otros estranguladores

                  Esta semana los estrenos vienen cargaditos de referencias previas en sus carteles.

                  El último film de Dylan Walsh (el encantador Sean McNamara de "Nip/Tuck" muy alejado de su registro de chico honesto), nos remite a otras imágenes anteriores, alguna de ellas ya mítica y, a su vez, revisionada por el especial Hitchcock de Vanity Fair.



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                    26 nov 2009

                    “2012” y el fin de los tiempos


                    Hace unos setenta años, Orson Welles aterrorizó a EE.UU. con la emisión radiofónica de “La Guerra de los Mundos”. Pese a advertir que se trataba de una versión dramatizada de la novela de H.G. Wells, la verosimilitud que imprimió a su audaz experimento de ficción realista provocó el pánico a escala nacional y todo un país llegó a creer que estaba siendo invadido por alienígenas.

                    Si esto sucedió en el industrializado y moderno siglo XX no acierto a imaginar qué debieron sentir los primeros humanos sobre la Tierra al producirse el primer eclipse.

                    El Apocalipsis ha inspirado miles de relatos: primero orales, más tarde publicados y después empaquetados como contenido multimedia. La enésima mega-producción catastrofista se titula “2012”, fecha en que, según el calendario maya, la Tierra será destruida. Curioso interés –más allá de la explotación turística– el que despierta ahora una civilización a la que se le presume capaz de predecir el fin de los tiempos y no su propia extinción; pero, bueno, como el asunto es hacer caja (o taquilla), cualquier excusa es buena; y más tratándose de Roland Emmerich (algo así como el Cecil B. DeMille contemporáneo).

                    El Armagedón tiene tirón; sin duda porque el perfeccionamiento de los efectos digitales favorece visiones apocalípticas con un realismo tan fascinante como aterrador, aunque resulta inquietante que el ejercicio de abordar “los últimos días” se plantee en términos de puro entretenimiento, como una invitación a ver, cual espectadores privilegiados con quienes no va el asunto, la destrucción del Planeta y la aniquilación de la Humanidad.

                    Las impactantes imágenes promocionales del film muestran ciudades enteras engullidas por la tierra o anegadas por colosales tsunamis. Los comentarios son siempre los mismos: qué pasada de efectos, cómo mola… sin percibir en quienes los profieren un atisbo de compasión por los millones de personas que mueren ante sus ojos. Sí, es una película; pero ocurre lo mismo con las imágenes “reales” en los telediarios.


                    Este distanciamiento emocional del prójimo, junto a la (auto)negación de nuestro anunciado y trágico final –y no un almanaque ancestral- sí que vaticinan el fin de los tiempos. La pregunta es si el Diluvio nos pillará dentro del arca o “comiendo palomitas”.

                    © (!)

                    El arte digital que ilustra este artículo es de Steve McGhee.

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                      24 nov 2009

                      Nacido para plagiar

                      ACTUALIZADO: 11 enero






                      Otros nacidos para...







                      ACTUALIZADO: 21 diciembre



                      Aportados por Dr. Quatermass y (!)

                      ACTUALIZADO: 11 enero


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