27/2/2012

Suegras


"Y lo lleva muy bien" sería una expresión bastante positiva si no fuera por el contexto en que la escuché. La pronunció una tal Toya, viuda de diplomático, estirada -en cuanto a modales y también en lo quirúrgico- y madre de uno de los solteros de oro del reality "¿Quién quiere casarse con mi hijo?". Se defendía la mujer de las acusaciones de racismo, arguyendo que no tiene "nada en contra de las negras", que incluso una de sus mejores amigas lo es. "¡Pero negra-negrísima!... Y lo lleva muy bien".

Con un personaje como éste no sorprende que la nueva apuesta de Cuatro sea un éxito, ni asombra el revuelo que Toya ha levantado en las redes sociales. Incluso a quienes no comulgamos con estos formatos puede hacernos reír muchísimo. El programa tiene un buen título, pero no responde a la realidad. Debería llamarse "¿Quién merece casarse con mi hijo?", ya que la batalla real es entre suegra y futuribles nueras. Este jugoso conflicto ancestral propicia los mejores momentos y es, de hecho, la clave del éxito.

Otra de las razones por las que seduce a la audiencia nos la sirve en bandeja una reciente encuesta de Procter&Gamble que afirma que ocho de cada diez españolas priman la posición económica de su compañero sentimental sobre el atractivo físico. Décadas atrás las mujeres contestaban que querían hombres buenos y honestos; después cambiaron a padres cariñosos que las hicieran reír; ahora -quizá por la crisis (no sólo económica)- ganan los de cartera abultada.

En televisión, posición económica y fama son equivalentes. "Ya puede ser feo el muchacho, que si gano a las otras golfas y me elige a mí seré famosa" parece ser consigna común a todas las aspirantes. Y no importa lo que se haya de hacer para conseguirlo: mentir, desnudarse, dejarse humillar, hacer el paripé, jugar sucio, dinamitar la autoestima de las demás, insultar, menospreciar, renunciar a la dignidad... Todo vale con tal de conquistar al macho alfa, aunque éste sea muy mono y un completo sinvergüenza (como es el caso de alguno). Y si se ha de ser "católica, del PP y del Real Madrid" -que es el perfil que exige Toya- pues se es.

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    25/2/2012

    McCartney: The crooner on the hill

    Para mí, McCartney ya era un crooner de bandera en la época de "Revolver"; pero ahora, siguiendo la estela de rockeros como Rod Steward, nos regala una reinvención modélica y maravillosa. Y acompañado de John Pizzarelli y Diana Krall !) Thank You, Sir Paul !)








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      24/2/2012

      Los otros Oscars: interpretación

      Las ausencias de este año son escandalosas. Clooney ya lo tiene, Dujardin borda su papel, Oldman siempre me pareció un actor increíble, Pitt no hace nada del otro mundo y Birch es el tapado. Pero que en la terna no estén Ryan Gosling y Andy Serkis es de juzgado de guardia.


      Con los secundarios no tengo predilección. Cualquiera de los veteranos me parece espléndido.


      En cuanto a las damas, otra vez la Close y la Streep cara a cara. ¿Quién se llevará el gato al agua este vez? Por otro lado, entiendo el efecto arrastre de "The Artist"; pero, siendo objetivos, ¿Berenice Bejo? Uno de los personajes más planos de la temporada. Eso sí, guapísima. Pero también lo es Jessica Chastain (que podría haber hecho doblete por "El árbol de la vida"). ¡Y además es pelirroja!

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        23/2/2012

        Los otros Oscar: canción original

        Aunque ni siquiera está nominada... el tema "Life's a Happy Song" y su correspondiente coreografía al más puro estilo Muppets es mi gran favorita del año. Imposible dejar de cantarla, a diario, con mis hijos cuando nos vestimos para ir al cole... Lástima que la escena completa no esté disponible, pero os ofrezco un fragmento en clip de video y una versión de los teleñecos en el programa "Dancing with the Stars" que bien podría haber sido un número estrella de la ceremonia de los Oscar de este año.

        Clip musical


        Life's a Happy Song en "Dancing with the Stars"


        Life's a Happy Song (BSO)



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          22/2/2012

          GastronoGoyas 2012 #4


          Si las nominaciones dependiesen
          de Ferràn Adrià...


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            20/2/2012

            La Humanidad en peligro


            Las teorías sobre el fin del mundo van a llenar los escaparates de las librerías en los próximos meses. Ya hace varios años que el cine y la televisión nos vienen ofreciendo su amplio y variado muestrario: Catástrofes climáticas, caos en el universo, meteoritos fuera de control, alienígenas hostiles, epidemias letales, batallas espirituales, juicio divino... Hay visiones para todos los gustos.

            Yo prefiero los relatos de supervivencia post-apocalíptica al espectáculo del Armagedón. La grandilocuencia iconográfica de la destrucción del planeta me incomoda, por trivial. En cambio, las historias sobre seres humanos cuyo devenir es mantenerse vivos más allá de la aniquilación de la humanidad suelen ser bastante más sugerentes. Algunas, por terribles y angustiosas, te descomponen; otras alimentan la esperanza.

            El capítulo con el que The Walking Dead vuelve a la carga esta temporada revalida que estamos ante algo más que una ficción "de zombies". De hecho, la serie ha estado recibiendo bastantes críticas de algunos serialfrikis porque los "caminantes" (que es como aquí se llama a los come-cerebros) se prodigan poco. Los productores avisaron que "corregirían" esto y, tras el parón navideño, han presentado un arranque en el que ¡no aparece ninguno! ¿No querías caldo? ¡Dos tazas!

            Además, el capítulo es extraordinario. Porque Frank Darabont, director de Cadena perpetua y La milla verde y productor ejecutivo de TWD, no está por la labor de alimentar la mitología sobre los muertos vivientes, sino por profundizar en el alma de los vivos murientes.


            Hay una escena tremenda, basada en diálogos, subtextos y miradas, pura tensión dramática, con resolución impecable, que es toda una declaración de intenciones: La amenaza no son esos cuerpos sin alma que se mantienen en pie mientras se descomponen y que siempre están hambrientos; el peligro son -continúan siendo, de hecho- los hombres ávidos de insaciable egoísmo que siguen vivos y cuya alma está putrefacta.

            Y no nos hace falta un escenario post-apocalíptico para comprobar esta catastrófica realidad hoy. Basta echar un vistazo a los periódicos.

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              15/2/2012

              Lo + Perplejo de ENERO
















              3/2/2012

              "The Artist" y los otros artistas


              Todo el mundo habla de esta producción francesa que ha conquistado el corazón de Hollywood y de medio mundo. The Artist se postula para los Oscar mientras acumula premios de la crítica y aplausos del público, esquivo consenso reservado a unos pocos.

              ¿Qué es lo que fascina de este pulcro ejercicio de homenaje al cine de (bastante) antes? ¿Será su osadía por contar una historia muda en blanco y negro en la era de los efectos digitales y el 3D? ¿Serán sus excelentes actores? ¿Será su meticulosa puesta en escena? Probablemente.

              De cualquier manera, ha tenido mejor suerte que otras aventuras similares, como aquella exquisita pieza de Carl Reiner, Cliente muerto no paga, con un espléndido Steve Martin, o incluso La última locura de Mel Brooks, uno de esos talentos que perdió el rumbo, como George Lucas, que anuncia ahora su retirada del mundo de la producción. Los cito porque no me parece casual lo que está ocurriendo.

              The Artist apela a la nostalgia a través del alma de sus personajes. Sobre todo de su protagonista, la rutilante estrella silente George Valentin, cuya caída por el devastador efecto de la llegada del sonoro nos remite a otros clásicos cinéfilos como El crepúsculo de los dioses. Este galán de bigote rectilíneo y deslumbrante sonrisa es apeado del pedestal por la irrupción en su mundo de una innovación tecnológica que devora sin remedio su universo de éxito y glamour, condenándole al olvido y la crisis existencial.

              Su tragedia conmueve y he aquí donde yo veo una atinada similitud con nuestro tiempo. Hoy algunos artistas -sobre todo músicos y escritores- ponen el grito en el cielo porque la Web 2.0 amenaza con destruirlos. Ejemplos como el patético berrinche de Lucía Etxebarría, con visos de querer recuperar una notoriedad perdida con la amenaza de no volver a escribir, parecen más próximos a la demencia de Norma Desmond que a Paco Umbral y su cabreo catódico en el programa de la Milá.

              Como ocurrió con el tránsito del mudo al sonoro, una innovación tecnológica está poniendo patas arriba el status de privilegio de ciertos artistas que, aunque se resistan a admitirlo, ya están condenados a la ruina de sus egos. Está por ver quiénes logran adaptarse y sobreviven y quiénes son devorados por este nuevo crepúsculo de los dioses del arte industrializado.

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                2/2/2012

                GastronoGoyas 2012 #3


                Si las nominaciones dependiesen
                de Ferràn Adrià...


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                  1/2/2012

                  GastronoGoyas 2012 #2


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                  de Ferràn Adrià...


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