12/1/2012

"La Fuga" y otras prisiones


Viendo anoche el estreno de la nueva serie española La fuga no podía ignorar que a pocos kilómetros de mi casa la noticia era una cárcel auténtica (Quatre Camins), tomada por funcionarios de prisiones como protesta ante los recortes del Departament de Justícia. Abro paréntesis: Por mucho empeño que pongan en explicárnoslo, qué difícil resulta entender ciertos tijeretazos de la Administración cuando a diario salen a la luz ejemplos de su derroche mantenido en casos como la de millonarios sueldos a directores de instituciones que no existen, por ejemplo. Cierro paréntesis.

Puede que desde Telecinco vean esta "coincidencia" como un refuerzo promocional de su producto televisivo, pero ahí se acaban los paralelismos. Porque, como ocurre con la mayoría de las series nacionales de nuevo cuño, y haciendo honor al dicho: "cualquier parecido entre la realidad y la ficción es pura coincidencia".

Hace meses que espero que alguien nos brinde una ficción pegada a las excepcionales circunstancias que estamos viviendo. Ni rastro. Y eso que hay material argumental de primera: la crisis, los indignados, las redes sociales, los trapicheos de los poderosos... Pero la ficción española parece haber encontrado un filón en reconstrucciones históricas poco o en absoluto rigurosas, o por versiones/copias/plagios de éxitos internacionales (en Twitter el personal parecía bastante de acuerdo en esto), y no está por la labor de brindarnos "algo más". Nos dicen que los proyectos son prisioneros de la audiencia, que se ven obligados a generar lo que ésta pide. Yo más bien creo que, cautivos -que no cautivados- del puro entretenimiento, lo que han puesto bajo llave es la opinión, la recreación subjetiva, las lecturas entrelíneas, el subtexto. Han encarcelado el talento que puede convertir una pieza audiovisual en una visión crítica y/o reflexiva de nuestra contemporaneidad.

Al menos, la denostada Crónicas de un pueblo tenía un propósito ideológico, sociológico. Anillos de oro o Turno de oficio iban más allá del procedimental (capítulos de estructura similar y auto conclusivos), convirtiéndose en crónicas de la Transición encarnadas en personajes. ¿Qué nos cuentan nuestras series actuales de nosotros mismos?
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    2 perplejos apuntes:

    JuanRa Diablo dijo...

    Hombre, según lo mires... España es como un "Barco" que va perdido y a la deriva y en el que no sabes a ciencia cierta si verá tierra firme alguna vez.
    ¿No es eso lo que muestra esa serie entre líneas? :p

    Anónimo dijo...

    TE QUIERO,

    TU MUJER