28/11/2011

Mala baba 1: Life's too short


De Gran Bretaña nos vienen cada año unas cuantas muestras de que, en otra cosa quizá no, pero haciendo televisión son unos maestros. A mí me han robado el corazón con esa Joya de la Corona que es "Downton Abbey". Lo que pagaría por una master class con Julian Fellowes, el creador de esta serie que lleva dos temporadas y de la que espero impaciente el capítulo especial de Navidad. Otro día le dedico un post, lo prometo; pero hoy quiero reservar unas líneas para comentar otro producto con un formato completamente distinto.

Cuando los ingleses se ponen a hacer comedia les sale algo que aquí brilla por su ausencia: la mala baba. Y es en base a ese ingrediente tan british que se construye la última travesura de Ricky Gervais y Stephen Merchant, una de esas parejas de creadores lúcida e irreverente, como la de David Wallians y Matt Lucas (Little Britain).

"Life's too short" (BBC), que ya muestra su carácter iconoclasta en el título, es una suerte de falso (¿o quizá no tan falso?) documental sobre el día a día de Warwick Davis, al que todos recordarán como "el enano de Willow" y el ewok de "La Guerra de las Galaxias", aunque allí ni siquiera se le veía la cara. En esta paradójica premisa se funda el formato: Warwick Davis se cree una estrella del celuloide, pero, en realidad, nadie sabe quién es. Además de esta baja popularidad, están sus compañeros de profesión (entre ellos Gervais-Merchant), quienes le consideran un plasta y no saben cómo quitárselo de encima.



No sólo Davis-Gervais-Merchant (co-creadores) hacen de sí mismos; también aparecen otras estrellas como Liam Neeson, Sting, Helena Bonham-Carter, Johnny Deep... siempre interactuando con Warwick y parodiándose a sí mismos. No tiene desperdicio la obsesión de Neeson por hacer papeles cómicos -y listas !)-, y resulta doblemente hilarante ver a Johnny Deep sacándose la espina de las puyas de Gervais en los Globos de Oro, contraatacando con oneliners creados por él mismo y sus amigos de Hollywood.

Pero lo mejor de la función es el propio Davis, cuyo orgullo y autoestima son continuamente (auto)dinamitados por su incontrolada capacidad para meter la pata. Conviven en él un personaje hipócrita, egoísta, frío, vanidoso y, al mismo tiempo, gafe, irónico y desvalido por el que es imposible no sentir ternura... mientras te partes de risa con sus desgraciadas y humillantes aventuras, of course !) Warwick Davis -y el rictus de su cara cuando la desdicha se cierne sobre él- es el Coyote del siglo XXI.

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    2 perplejos apuntes:

    serreina dijo...

    Apuntada queda amigo¡¡¡

    (!) hombre perplejo dijo...

    Serreina: Advierto que no es fácil y tiene sus detractores... Entre los que no me incluyo, obvia y perplejamente !)