30/04/2010

Canguros cinéfilos


A la fuerza


De niñeras


Los tipos duros


Chicas majas


Bad Girls


La mejor cara


Mal paradas


¿Alguna más...?


Actualizado: 10 de mayo



Si te ha gustado este contenido y/o el blog...
votar

    26/04/2010

    Los cuentos del abuelo


    Hubo un tiempo en que las autovías no existían y el trayecto Andalucía-Catalunya era una odisea tan gravosa y temeraria como la de Ulises; más aun a bordo de un Citroën “dos caballos”.

    Recuerdo que mi padre daba palmaditas en el salpicadero del coche cuando subíamos un puerto de montaña por aquellas carreteras nacionales repletas de curvas e incertidumbre; y que, al culminarlo, toda la familia se arrancaba con un sincero y entusiasta aplauso.

    En aquellos tiempos, sin dvd, videojuegos, ipod ni radiocaset empotrado, era tarea encomiable y titánica mantener entretenidos y moderadamente tranquilos a los chavales que, en la parte de atrás del vehículo, compartían espacio con el equipaje y la fauna insectívora que se colaba cual polizones en el interior. Ahí es cuando mi padre daba rienda suelta a su imaginación para nutrir la nuestra.

    Inventaba sus cuentos sobre la marcha; literalmente, porque la narración se veía comprometida o alentada en función de los obstáculos de la carretera. Si un camión se interponía obstinadamente entre nosotros y el horizonte, la recitación era calma, descriptiva. Cuando una recta ofrecía la posibilidad de adelantamiento, mi padre se concentraba para calcular las distancias y cambiaba la marcha del motor y del relato simultáneamente. La integración de la fábula con nuestro propio viaje nos mantenía atentos, expectantes, adheridos al asiento y deseosos de alcanzar un final de la historia que, no sin esfuerzo, solía coincidir con la llegada a nuestro destino.

    La ficción sugerida, descrita, ayuda a crecer y estimula la mente. Los relatos escuchados despiertan la ilusión, seducen el alma, conquistan el corazón. Las palabras son poderosas, terapéuticas, inspiradoras, vivificantes; un tesoro inagotable e imperecedero que comparten quienes las pronuncian y quienes las reciben.

    Por ello es importante que nos leamos cuentos, los unos a los otros; que descubramos juntos historias como las de mi padre (ahora también abuelo), un narrador nato, con madera de cuentista, que sigue cultivando el generoso oficio de compartir valores e imaginación a través de las palabras que ha amado tanto desde siempre.

    (del prólogo al libro "Cuentos del abuelo")



    Si te ha gustado este contenido y/o el blog...
    votar

      24/04/2010

      Postur(!)tas: el robinhood


      Debe existir una fijación entre los diseñadores de carteles de films sobre "Robin Hood", porque de esta postura no les sacas. Y además, han contagiado a otros títulos que incluyen a arqueros entre sus personajes. Lo dicho: como se preguntaría Al, ¿a los afiches con flechas se le podría llamar afliches?
















      Si te ha gustado este contenido y/o el blog...
      votar

        21/04/2010

        Alice in Cinemaland


        Alice... y Wonderland


        Alice... y las Maravillas


        Simplemente... Alice


        Mi nombre es Alice


        Las otras Alice


        Alice... y la ciudad


        Alice's House


        Alice... y sus amigos


        Alice... de viaje


        Si te ha gustado este contenido y/o el blog...
        votar

          19/04/2010

          Asteroides


          Mientras el mundo se siente fascinado por la llegada al cine (otra vez) del “revolucionario” 3-D y por los videojuegos hiper-realistas, un tal John McAllister se ha pasado tres días largos jugando para batir el record de puntuación de uno de los arcade más populares hace tres décadas: el mítico “Asteroides”.

          Sorprende el contraste entre la sofisticación de los videojuegos actuales y el minimalismo de sus antecesores. Para recrear el Universo, a “Asteroides” le bastó con una pantalla en negro. En aquel espacio infinito aparecía un diminuto triángulo isósceles (o una “A” mayúscula) y ya teníamos la nave espacial. Entonces llegaban desde todos lados meteoritos vectorizados resueltos a impactar contra nosotros. Los botones tenían funciones sencillas: desplazarse, girar y disparar (además de un salvador hiperespacio). Tan escasos mimbres nos procuraron horas y horas de diversión, y un entrenamiento extraordinario para la vida.

          En su simplicidad, este prehistórico arcade nos preparó para afrontar los problemas cotidianos que, cual asteroides descontrolados, parecen sentirse atraídos por nuestra insignificante existencia. “Asteroides” nos enseñó a gestionarlos, bombardeándolos tan pronto verlos venir.

          Como en aquellas partidas, descargar la munición contra un enorme pedrusco no lo destruía completamente, sino que lo fragmentaba, obligándonos a eludir el impacto de trozos más pequeños, pero igualmente letales. Esto nos enseñó que no hay problema menor que no cause daño colateral, que debemos permanecer alerta y mantener los reflejos, y que cuanto más cerca tenemos el problema gordo se multiplica el riesgo de ser alcanzado por su propia explosión al hacerlo añicos.


          De vez en cuando aparecían otras naves veloces que nos lanzaban sus misiles a distancia; igual que en la vida hay quien nos ataca con insultos, calumnias y malas vibraciones sin atreverse a acercarse y aligerando el paso para evitar nuestro “fuego de cobertura”. Y, como última lectura, aquello de que, aunque siempre llega el final, cuantos menos problemas nos alcanzan, más se prolonga la partida.

          Para que luego digan que los videojuegos no son educativos.

          Si te ha gustado este contenido y/o el blog...
          votar

            16/04/2010

            Hitchcock y King según Laz Marquez

            Mi amigo y referente gráfico Nicolás Ramallo me descubre el magnífico talento de Laz Márquez, revisionando los títulos más emblemáticos de las filmografías de Stephen King y de Alfred Hitchcock, por quien sentimos especial debilidad. Gracias, compañero !)




            Si te ha gustado este contenido y/o el blog...
            votar