28 ene. 2008

De orfanatos y zombies (cont.)


ESTE ARTÍCULO ES CONTINUACIÓN DE:
“De orfanatos y zombies”



Hablamos de “El orfanato”, “[• Rec]”, “Frágiles”, “La monja”… y de esta horda de jóvenes realizadores que las han perpetrado metiéndose al público en el bolsillo y enriqueciendo a las productoras que les financiaron sus proyectos.

Cada generación se expresa a través de un género dominante. Los carrozones de la Transición usaron la Comedia: era un tiempo de alegría, libertad, esperanza y desahogo. Estos de ahora prefieren el Terror. Y resulta esclarecedor que hayan elegido el miedo como elemento vertebrador de sus historias ergo sus discursos personales, pues el miedo se está adueñando de esta sociedad y los que la conformamos.

Las suyas son películas sobre la muerte, habitadas por seres amenazadores, espectrales, malignos, con apariencia humana pero que no son humanos; entes sombríos, sin alma, que existen pero no están vivos. A mi juicio, sus películas son así también. Es cine (o lo parece), pero le falta algo. Son “cools” y dan mucho miedo. Pero ¿qué más? ¿De qué hablan? ¿De monstruos, zombies, fantasmas y vampiros…?


“La mosca”, “El increíble hombre menguante”, “La invasión de los ladrones de cuerpos” eran films cuya lectura iba más allá de la peripecia de los personajes.



La sociedad norteamericana de entonces se sentía angustiada por la amenaza alienígena, atómica y comunista, y aquellas películas de terror clásicas lo reflejaban en un segundo nivel de interpretación.

Cuando hablo de que a esta hornada de películas españolas les falta algo me refiero a esto.

En los films de Jaume Balagueró y compañía la gente normal se muestra torpe, pusilánime, temblorosa, atormentada por la idea de la muerte y de morir. En cambio, los muertos son seres agresivos, que gritan, corren, persiguen, atacan, muerden, devoran… ¡Es como si estuvieran más vivos que los vivos! Qué paradoja: los que ya no viven anhelan sentirse vivos mientras los que lo están deambulan por la película a merced de los acontecimientos, sin ningún control sobre lo que ocurre. Lo encuentro sugestivo. Y si quiero creer que, además de hacernos pasar miedo, estos chicos quieren decirnos algo la pregunta es: si la mayoría podemos identificarnos con esos vivos que no saben vivir… ¿quiénes son “los otros”?

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