26 oct. 2007

Para qué sirve un paraguas

Este artículo pertenece a la serie:
CINE Y PARAGUAS


Para bailar

Un paraguas puede ser un excelente compañero de baile: ya sea para ayudar a mantener el equilibrio, como espada simulada, para lanzarlo como un elemento de gimnasia rítmica, como apoyo para alguna acrobacia…



Oliver!

En la multi oscarizada versión musical del clásico de Dickens que dirigió Carol Reed en 1968 hay una escena en la que se saca mucho partido a los paraguas (sombrillas, en esta ocasión).

Fagin baila con los muchachos el tema “I’d Do Anything” (“Haría cualquier cosa por ti”). Se añaden a la fiesta Nancy y otra chica, que los muchachos llevan de paseo en una carroza de fantasía utilizando las sombrillas como originales ruedas. Un número musical fantástico, como todos los de esta maravillosa película.



Singin’ in the Rain
El sabor de la sandía
El Gato
Oliver!



Para derribar un avión de combate


Indiana Jones y la última cruzada

Indy y su padre huyen de los nazis. Tras una loca persecución en moto con sidecar, suben a un dirigible que deben abandonar precipitadamente a bordo de una avioneta. Otros aviones les atacan, y la impericia del Dr. Jones con la ametralladora –que se carga su propio timón de cola- les obliga a un aterrizaje de emergencia. Después roban un vehículo y sobreviven milagrosamente al bombardeo al que les somete el caza alemán.

Al llegar a una playa, Indy cree que es el fin, pues están al descubierto y el piloto alemán va directo hacia ellos. Entonces, el Dr. Jones corre hacia las gaviotas abriendo y cerrando su paraguas obligándolas a levantar el vuelo. La nube de aves enloquecidas impactan contra los motores del avión alemán y éste se estrella. Indy observa a su padre caminar plácidamente con su providencial paraguas que con sonrisa de satisfacción apostilla…

—De pronto recordé lo que dijo Carlomagno: "Que mis ejércitos sean las rocas; y los árboles; y los pájaros del cielo".
(!)

Para enviar un mensaje al espacio


ET, el extraterrestre

Gracias a un tebeo, ET concibe la idea de "telefonear a su casa". Para construir un transmisor utiliza todo tipo de cacharros que va recolectando por la casa: juguetes, papel de aluminio, una rueda dentada, cordel y... ¡un paraguas!, que funcionará como antena parabólica que amplíe la señal de socorro. Elliot le acompañará al bosque una noche muy fría para comprobar si aquel mecanismo sirve para algo…


Para escapar de los enemigos


Minority Report

Cuando John Anderton (Tom Cruise) secuestra a Agatha (Samantha Morton), ella apenas puede caminar, pero su don de clarividencia le hace prever lo que ocurrirá unos minutos más tarde. Por eso, obliga a John a que robe un paraguas:

—¿Ves el paraguas? Cógelo… ¡Cógelo!

Él se resiste, pero acaba haciéndole caso. Al salir a la calle está lloviendo y el paraguas les protegerá, pero no sólo de la lluvia. Abriéndolo sobre sus cabezas quedan fuera de la vista de los pre-cops que les andan buscando desde posiciones elevadas. John y Agatha se confunden entre la multitud de paraguas y salvan la vida.

Para hacer el ridículo


Los intocables de Eliot Ness

Nada más llegar a su puesto de responsabilidad, Eliot Ness (Kevin Costner) se cree muy listo y monta una operación sorpresa contra la mafia de Capone. Pero el chivatazo que ha recibido no sólo es falso sino que ha sido hábilmente filtrado para dejarle en ridículo. El supuesto cargamento de alcohol resulta ser de inocentes paraguas. La sombrilla se abre y Ness pone cara de panoli, una patética imagen que captan oportunamente los fotógrafos que él mismo ha avisado para que cubrieran la redada. Al día siguiente su metedura de pata es portada del periódico. Un fuerte revés para su primer día. Esa misma noche Ness conocerá a Malone (Sean Connery), con el que formará su grupo de “intocables”.



Como Dios

A pesar del gorrito, Bruce Nolan (Jim Carrey) está feliz. Cree que van a darle el puesto de locutor y dejará de hacer estas conexiones espantosas muy por debajo de su nivel como comunicador. Pero se enterará en directo de que su jefe le ha tomado el pelo y ha dado el puesto a otro compañero, un engreído Steve Carrell. Cuando le dan paso Bruce se ha quedado mudo, pero no tarda en reaccionar; primero con sarcasmo, después con furia...

—Supongo que así es la vida. Algunos se quedan empapados y se mueren de frío en un ridículo barco y con un ridículo gorro, mientras otros están en un cómodo estudio, llevándose toda la gloria. Es igual. No pasa nada...

Para identificar a un ser querido


Smoke

“Auggie” Wren (Harvey Keitel) tiene un proyecto que él llama “la obra de su vida”. Desde hace años, cada mañana, a las ocho en punto, coloca un trípode frente a su establecimiento y hace una única fotografía. Tiene más de 4.000.

Un día enseña su colección de instantáneas a Paul Benjamin (William Hurt), cliente y amigo. Paul no muestra demasiado entusiasmo, pues le parecen todas iguales. “Auggie” le explica que no es así:

—Todas son iguales, pero cada una es distinta de las otras. Tienes días nublados y días con sol. Tienes días laborables y días festivos. Tienes gente con abrigo y botas de agua, y gente con camiseta y pantalón corto… A veces la misma gente parece distinta. A veces las personas diferentes se convierten en las mismas, y las mismas desaparecen... La tierra gira alrededor del sol, y cada día éste la ilumina desde un ángulo distinto…
Benjamín, más pausado, se deleita en el álbum. De pronto tiene un escalofrío. Reconoce en una de las fotos a su esposa, fallecida unos meses atrás. Cruzaba aquel día ante la cámara protegiéndose de la lluvia con un paraguas. El recuerdo vivo de su mujer le conmueve y se echa a llorar.


Para otras muchas cosas…


La espía que me achuchó

Mike Myers nos tiene acostumbrados al humor zafio de su saga “Austin Powers”. Si en la primera entrega había probado con Liz Hurtley el juego de los personajes desnudos a los que no se les ve absolutamente nada por la posición providencial de objetos, en esta segunda opta por el gag de las sombras chinescas. Lo que se ve a través del toldo de la tienda no tiene nada que ver con lo que realmente esta ocurriendo dentro, pero es que las sombras son así de caprichosas… sobre todo cuando se las fuerza un poco.


Mary Poppins

Cuando Mary Poppins (Julie Andrews) llega a la mansión de los Banks bajando suavemente desde el cielo, parece que su paraguas actúa como un eficaz paracaídas. Pero al verla subir a las nubes al final de la película constatamos que el paraguas no es un simple amortiguador de caídas sino un excelente propulsor. ¡Y además habla! Mary y su paraguas son inseparables.


Regreso al futuro

El Dr. Emmet Brown (Christopher Lloyd) y su DeLorean acaban de ser volatilizados por un rayo. Marty McFly (Michael J. Fox) no puede creer que todo haya acabado. Llueve torrencialmente. Un coche se acerca. Marty tiene la esperanza de que sea su amigo, pero no es así. Del vehículo sale un hombre de la Western Union que le entrega un paquete que han custodiado en sus oficinas por más de setenta años. ¡Es de “Doc”! Está en el pasado y pide a Marty que vaya a buscarle. En su carta le cuenta lo que debe hacer, pero la lluvia empieza a diluir la tinta, cosa que impide que ocurra el paraguas del hombre de la W.U.

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