30 sept. 2007

HdP

No entiendo la polémica creada en torno a la campaña de publicidad de esa marca de ropa que utiliza a una modelo mostrando su anoréxica desnudez. Mejor dicho: sí la entiendo; y me escandaliza.

El autor de las fotos ha recibido pleno apoyo de la ministra de Sanidad italiana, que lo considera “un mensaje de gran impacto idóneo para favorecer la toma de responsabilidad hacia el drama de la anorexia”. Ambos demuestran tener un basto (con b) conocimiento del Marketing y una distorsionada perspectiva del drama que dicen querer combatir.

Las fotografías, terribles y provocadoras, generan en quienes las contemplan el mismo efecto dual: fascinación y rechazo. A estas alturas nadie va a descubrirnos lo que todos ya sabemos: que la anorexia genera monstruos de feria y destruye vidas. Luego nada justifica que artistas y políticos se confabulen para exhibir sus secuelas con la misma crudeza que un capítulo de “Nip/Tuck”.

Es preciso advertir a la población sobre los efectos del cambio climático, el despilfarro energético o el abuso de la velocidad, pero del infierno de la anorexia ya estamos todos concienciados. El reto es encontrar la fórmula que ayude a quienes la padecen a salir de la irracional caída en barrena en que se ha convertido su vida. Y esto, aseguran los expertos, es harto difícil y complicado. Tanto que para combatirla recomiendan no hablar de ella, ni darle “publicidad”, ni mucho menos convertirla en un reclamo de ventas.

La campaña aludida no sólo no cumple el propósito que sus lumbreras aseguran perseguir, sino que agrava la situación. ¿Saben qué es lo que ven en estos carteles las muchachas con anorexia? Un referente modélico, una diva que ha conseguido lo que ellas no logran por más que se esfuerzan: estar delgada. Ellas interpretan la “campaña de concienciación” como una confirmación de que lo que ansían es algo que fascina al resto de los mortales.

Si esto lo sé yo, que he leído cuatro artículos, imagínense lo que deben saber el fotógrafo, la directora de la agencia que ha diseñado la campaña y la ministra italiana. Así que ¿a quién quieren engañar?

Aclaración: como todo el mundo sabe, gracias a la inefable María Teresa Campos, “HdP” es un acrónimo que significa “Hablemos de Publicidad”. De nada.

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