26 sept. 2007

Cine y Amnesia / 2

Este artículo forma parte del monográfico: CINE Y MEMORIA


Amnesia orgánica

Es aquella producida por causa física. Puede ser debida a una trombosis, un tumor o un infarto, pero el prototipo cinematográfico sigue siendo el traumatismo craneoencefálico, conocido popularmente como porrazo en la cabeza.
Estos golpes suelen ser fortuitos, a consecuencia de caídas y regularmente (¡hay que ver cómo están las carreteras!) accidentes automovilísticos. Si un coche se estrella contra un árbol o una pared, o se despeña, o cae al fondo del lago, pero en su interior viaja el o la protagonista, la casuística del cine anticipa que se producirán, con alta probabilidad, los siguientes desenlaces:
  • Quedará en coma.
  • No hallarán el cuerpo y lo darán por muerto (aunque sigue vivo).
  • Sufrirá amnesia.

No todo mazazo en la mollera produce amnesia, como demuestra la tortuosa experiencia del Coyote en su infatigable asedio del Correcaminos. En todo caso, de producirse, no sería rentable en términos narrativos: si el Coyote olvida ir tras el Correcaminos se acabó la serie.

Otros que se resistieron a perder la memoria pese a los mamporros fueron Roger Rabbit, Oliver y Hardy y John McClane, de la saga “Jungla de Cristal”.

Entre los que sí resultaron afectados, con pérdida total o parcial, definitiva o transitoria de la memoria encontramos, entre otros, a Charles Chaplin en “El Gran Dictador”, Halle Berry en “Gothika”, Futoshi Kasagawa en “Souvenir” y Panorámix en "El golpe del menhir".

Los trastornos de memoria se producen en dos direcciones: hacia atrás (memoria retrógrada o recuerdos pasados) y hacia delante (memoria anterógrada o pérdida de la capacidad de almacenar nuevos recuerdos).

Aunque la primera es más frecuente, se conocen bastantes casos de amnesia anterógrada sobre todo en el ámbito televisivo: algunos programadores son incapaces de almacenar en su memoria en qué metieron la pata la última vez y vuelven a cagarla sistemáticamente.

Todo lo que ocurre en una película obedece a un propósito dramático. O al menos así debería ser. Cuando los cineastas recurren a la amnesia, más allá de utilizarla como un recurso fácil para “ocultar información” (al personaje, al público, a ambos) pretenden dotarla de un significado complementario y, a poder ser, trascendente.



La amnesia como oportunidad de redención


En muchos casos, lo mejor que puede ocurrirle a un personaje siniestro o maquiavélico es perder su identidad, ignorarlo todo sobre su pasado. De este modo tendrá ocasión de reconducir su vida. Podrá o no cometer los mismos errores, pero la pérdida de memoria le pone en bandeja la posibilidad de redimirse.

Les ocurre a Matt Damon (trilogía "Bourne"), a Martin Donovan ("Amateur") o a Markku Peltola ("Un hombre sin pasado"), tras ser tiroteado, arrojado desde una ventana por su mujer y agredido con extrema brutalidad respectivamente. Todos ellos despiertan sin recordar su oscuro pasado y, sin este lastre conductual, hacen tabla rasa. Tienen algo en común: son como un lienzo en blanco en el que puede pintarse un cuadro hermoso o tenebroso. La idea-concepto subyacente es que todo ser humano es en origen bueno.

El ejemplo opuesto (alguien honorable que pierde la memoria y se comporta como un depravado) es más difícil de ver. Se registran casos de personajes que degeneran o se dejan llevar por el lado oscuro, pero aunque suele decirse de ellos que "han olvidado” que antes eran buenas personas, la memoria juega ahí un papel simbólico, no funcional. La idea es que se han apartado del (buen) camino. Técnicamente su cambio no responde a un proceso amnésico, y en ningún caso se produce por causa orgánica. Se debe a una seducción, una perversión anidada o un hechizo, como el rey Theoden (Bernard Hill) en “El Señor de los anillos”.

En resumen: la amnesia se traduce en revulsivo moral… aunque no necesariamente para enemigos públicos números uno.


Harrison Ford en “A propósito de Henry”
(Regarding Henry, 1991), de Mike Nichols, con guión de Jeffrey Abrams (¡Sí, sí... el creador de "Lost"!)
  • Causa: herida de bala en la frente (víctima en el atraco a un supermercado).
  • Resultado: pérdida de memoria retrógrada (recuerdos pasados o “amnesia hacia atrás”) y funciones motrices.
  • Efectos colaterales: no reconoce a su familia, ni amigos, ni compañeros de trabajo; pierde su empleo y su estatus social y económico.
  • Diagnóstico: Muy grave.
  • Terapia: Tiene que partir de cero: aprender a caminar, a hablar, a leer y escribir, a amar…
  • Secuelas: exclusión clasista de su entorno anterior, hipocresía y falsa condescendencia de parte de sus jefes y supuestos amigos.
  • Beneficios: se re enamora de su esposa, recupera el diálogo con su hija, hace nuevos amigos (como el fisio que le ayuda a volver a caminar).
  • Efectos colaterales: su matrimonio estaba acabado y tenía una amante (aunque ahora lo ignora). Esta subtrama desencadena el clímax de la película.
  • Resultado final: Se convierte en otra persona: mejor hombre, marido, padre y amigo.


La amnesia como subterfugio de suplantación


En “Buscando a Susan desesperadamente”, Rosana Arquette confunde su propio nombre con el de la mujer a la que anda buscando. Algo similar le ocurre a Mickey Rourke en “El corazón del ángel” cuando recibe el encargo de encontrar a alguien que ha desaparecido ignorando que se trata de él mismo. Su devenir amnésico se convierte para la chica en una aventura romántica, mientras que a Harry Ángel lo lleva directamente al infierno.

Con frecuencia, el cine concede a sus personajes una suerte de amnesia masiva, con pérdida absoluta de recuerdos sumada a pérdida total de la identidad, de forma que el individuo no recuerda quién es ni de dónde viene. Curiosamente este es un patrón plausible en algunas amnesias disociativas (producidas por causa no orgánica), pero nunca se manifiesta por un golpe en la cabeza, por fuerte que éste sea.

La convención cinematográfica permite que lo aceptemos sin más. Algo similar les ocurre a estos personajes vulnerables que, confundidos por la ausencia de recuerdos, se dejan influenciar por su entorno y acaban creyendo que son quienes los demás determinan.

Esto le ocurre a Emma Suárez en “La ardilla roja” o a Goldie Hawn en “Un mar de líos”. A la primera, tras asistirla en un accidente de moto de la que sale ilesa pero amnésica, Nacho Novo le hace creer que es su novia. La segunda acepta, a su pesar, que es la esposa de Kurt Rusell y madre de sus cuatro hijos, cuando en realidad es una quisquillosa cliente pija que se ha negado a pagarle un trabajo de ebanistería. Ambas mujeres, desprovistas de su pasado, son marionetas en manos de hombres que las utilizan para su propio beneficio hasta que, obviamente, ellas recuperan la memoria y se descubre el pastel. Para entonces, los malvados ya se han enamorado perdidamente de ellas.

Sandra Bullock, en cambio, ya bebía los vientos por el guaperas de Peter Gallagher antes que él cayese a las vías del Metro y se golpease la cabeza en “Mientras dormías”. La amnesia de él y un malentendido “obligan” a la chica a hacer creer a la familia que son novios, cuando sólo se han visto a través de la taquilla donde ella le vende los billetes cada día. La embaucadora “tendrá su castigo” cuando se enamore del hermano de Gallagher y su mentira se vuelva contra ella. Es uno de los pocos casos donde quien padece la amnesia no es el protagonista aunque sí el catalizador de la trama.

Por lo general, los amnésicos por exigencias del guión no intentan apropiarse de una identidad que no les pertenece. Cuando esto sucede, en films como “El regreso de Martin Guerre” u “Obsesion”, la frontera entre el esfuerzo mnésico y la suplantación premeditada es difuso.

Si el argumento plantea el binomio Amnésico-Necesidad, lo habitual es que el uno supla la otra, independientemente de que esto beneficie o no al personaje.



Jim Carrey en “The Majestic”
(The Majestic, 2001), de Frank Darabont, con guión de Michael Sloane
  • Causa: accidente automovilístico.
  • Resultado: pérdida de memoria retrógrada (recuerdos pasados o “amnesia hacia atrás”).
  • Efectos colaterales: no sabe quién es, ni de dónde viene ni a dónde iba.
  • Diagnóstico: Reservado.
  • Terapia: Se deja llevar por los ciudadanos del lugar donde llega completamente desorientado, que lo confunden con un héroe local desaparecido en combate (II GM).
  • Secuelas: asumir el peso de una gloria que no le pertenece.
  • Beneficios: con su “resurrección” hace feliz a su presunto padre y juntos abordan la reconstrucción de una destartalada sala de cine: The Majestic. Le sale una novia provinciana.
  • Efectos colaterales: en realidad es guionista de Hollywood y estaba huyendo para no tener que declarar ante el Comité de Investigación de Actividades Antiamericanas. Esta subtrama desencadena el clímax de la película.
  • Resultado final: Supera su cobardía y se enfrenta al Comité, para luego regresar a su nuevo (y auténtico) hogar, ahora sí, como el héroe que antes suplantaba.




La amnesia como coartada de un secreto terrible

Al margen del cuadro amnésico, las secuelas de un accidente pueden ser espeluznantes. Esto es lo que le ocurre a Tom Berenger en "La noche de los cristales rotos". Tras un brutal accidente en el que su esposa ha salido ilesa y él bastante mal parado, los recuerdos de Dan Merrick son confusos, demasiado confusos. A los dolores por las múltiples intervenciones quirúrgicas que ha sufrido se le añaden enigmáticos flashbacks que le inquietan. Cuando finalmente descubre la verdad, esta le sobrepasa.

Lo mismo le ocurre a Christina Ricci en “Visitantes”. Tras haber sufrido un accidente cree haber desarrollado una capacidad extrasensorial que le permite ver unos seres inexistentes a ojos de los demás. Pero cuando recupera sus recuerdos comprueba que ella misma forma parte de la pesadilla.

Y en “Mulholland Drive”, aquella serie de culto reconvertida en ¿largometraje? del críptico David Lynch, todo apuntaba a que tras la amnesia que padecía Laura Harring se ocultaba un secreto inimaginable. Lástima que nadie supo jamás de qué se trataba al tener el director que terminar la película deprisa y corriendo por discrepancias con los productores.

PRÓXIMA ENTREGA: AMNESIA DISOCIATIVA




CINE Y MEMORIA


Monográfico: “CINE Y MEMORIA”cine y alzheimer
cine y amnesia
amnesia orgánica
amnesia disociativa
condiciones amnésicas inexistentes
memoriones y desmemoriados

(!)

2 perplejos apuntes:

Juniper Girl dijo...

¿Has visto Eternal Sunshine of the Spotless Mind?
Le borran la memoria con un procedimiento que es casi lo mismo que perder algunas neuronas por una borrachera.

Juniper Girl dijo...

Leí la anterior, si la viste jejeje... Sorry