31/03/2011

Abogadas, las mejores caras de la Ley

LO MEJOR QUE HE VISTO EN 2010 | 2


El Derecho y la televisión han gozado siempre de una relación muy fecunda. Desde el Vosté Jutga al De buena ley, los programas de simulación de juicios suelen tener buena acogida entre la audiencia y, de hecho, gran parte de los realitys y de la parrilla rosa son una suerte de contenedores repletos de pleitos, litigios, querellas, procesos abiertos y causas pendientes.

Pero es en la ficción donde el mundo judicial alcanza su esplendor. De continuo se nos han ofertado todo tipo de magistrados y letrados ilustres al más puro estilo Perry Mason. También los ha habido entrañables y cachondos, como el irrepetible Harry Stone de “Juzgado de guardia”.

Ahora coinciden en emisión tres series de género legal cuyas protagonistas son mujeres abogadas. Sin embargo, su propuesta argumental dista mucho de lo que podría presuponerse. No se articulan como reivindicaciones feministas, sino como alternativas a los estándares clásicos de la abogacía catódica.


Harry’s Law: Harry Korn es una solitaria abogada de patentes que, a punto de cumplir los sesenta, es despedida y decide volver a empezar de cero. Una serie de curiosas coincidencias la llevan a abrir un atípico bufete-zapatería en un barrio conflictivo, donde se entregará a causas penales.

The Good Wife: Alicia Florrick apenas llegó a ejercer la abogacía, pues se casó, tuvo hijos y se dedicó a su familia. Ahora, cuando su marido, el fiscal del distrito, es acusado de corrupción, se destapa también que le ha sido infiel. Lejos de hundirse, Alicia decide retomar su vocación en el prestigioso bufete de un amigo de la facultad que sigue enamorado de ella. Al mismo tiempo, y pese a las presiones, se esfuerza por mantener unida a la familia, incluyendo a su convicto marido infiel.


Fairly Legal: Kate Reed es hija, hermana y ex esposa de abogados. Ella también litiga en la oficina familiar hasta que la muerte de su padre, que también es maestro y amigo, la decide a abandonar los tribunales y dedicarse a la mediación profesional de conflictos.

Estas tres mujeres no casan con el patrón de Ally McBeal o Patty Hewes. No las mueven ambiciones personales ni profesionales, no ejercen para sentirse realizadas, ni representan roles de mujeres exitosas en un universo hostil por la supremacía masculina. Tras haber sido sacudidas por tragedias personales, se vuelcan en ayudar a los demás, con un interés tan genuino y desprendido que sus clientes y compañeros de profesión se ven transformados.

Son inteligentes, locuaces, creativas; no recurren a las típicas artimañas legales, empatizan con facilidad y en sus argumentos ponen de manifiesto las lacras de su profesión; como que la gente se enfrenta por estupideces, que no nos escuchamos unos a otros, que el respeto evita la violencia, y que, a menudo, olvidamos que las leyes fueron dictadas por los hombres, y que los hombres son falibles y se equivocan.


Harry, Kate y Alicia luchan por algo más importante que la ley: la justicia y la verdad. Y vale la pena verlas en acción.

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    25/03/2011

    Quiero ser... Elizabeth Taylor



    Ellas son: Gemma Arterton, Winona Ryder, Catherine Zeta-Jones, Sanaa Lathan, Drew Barrymore, Christine Laydon, Claudia Cardinale, Josephine Hall, Gabrielle de Pauw, Christina Aguilera, Ellen Pompeo y Sandra Bullock.














    Elizabeth Taylor in Memoriam
    1932-2011



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      03/03/2011

      Buried

      LO MEJOR QUE HE VISTO EN 2010 | 1


      Si he de recomendar sólo un film español del último año me decanto por Buried (Enterrado). Sí, ya sé que está hablado en inglés, titulado en inglés, interpretado por un actor norteamericano y producido en Hollywood; pero esto es lo que tiene la globalización.

      Mantener a un personaje encerrado en un ataud durante la totalidad del metraje parece un reto audaz o suicida, o ambas cosas a la vez. Lo mejor no es la exquisita iluminación, a base de poco más que la llama de un Zippo y el display de un teléfono móvil; tampoco una inspirada partitura de Víctor Reyes. Lo magnífico es el guión original de Chris Sparling.

      Qué fácil es hacer 2012 con una millonada en efectos especiales y un reparto de postín. Qué difícil, en cambio, plantear una situación límite y sostenerla noventa minutos en crescendo narrativo con las limitaciones de Buried.

      No admiro este film de Rodrigo Cortez sólo porque técnicamente es un prodigio. Lo hago por ser una demoledora parábola de nuestro tiempo.

      Plantea la paradoja del hombre del siglo XXI: enterrado en vida, sepultado por una arena con un heterogéneo valor simbólico: estrés, preocupaciones, pecado, fantasmas, karma, fobias... Aislado, pero conectado con el exterior a través de las nuevas tecnologías, que mantienen su esperanza de supervivencia, pero también convierten su desgracia en espectáculo morboso para los demás; encerrado en un habitáculo del que no puede salir, pero con rendijas por las que se cuelan todo tipo de peligros; en condiciones terribles, de las que algunos desalmados intentan sacar provecho; dependiente de un Gobierno que resulta incompetente; traicionado por una empresa que se lava las manos; vinculado emocionalmente a una familia enferma y desestructurada, ausente y desmemoriada, que sólo toma conciencia de su fortaleza en situaciones límite y quizás irreversibles.

      De alguna manera, todos podríamos ser Paul Conroy, buscando sentido a una vida que se nos escapa; anhelando que no se nos acabe el escaso oxígeno, aunque esté enrarecido; deseando no morir aún, o al menos no así, no utilizados por unos y por otros para justificar sus propias demencias; no solos, no incomprendidos, no amados…

      © !)


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