20 may. 2011

El espíritu de Sol, Abidal y la revolución

Tiene un punto de romanticismo, esto de las acampadas. Miles de personas expresando su malestar de forma conjunta, y haciéndolo (al menos, de momento) de forma pacífica pero firme, con educada indignación. Mientras el epicentro de Barcelona, habitualmente tomado por palomas, guiris y culés, ha sido invadido por ciudadanos empadronados, el resplandor de la Puerta del Sol se ha encapotado con nubes de campistas y amenaza tormenta.

A nadie se le escapa el extra de motivación que han supuesto las revueltas populares en el norte de África. El estímulo del pueblo llano alzándose contra sus corruptos dirigentes ha alentado el espíritu de rebeldía de los españoles, que toman las plazas con la esperanza de sacudir las conciencias de un país que sigue a la deriva. Pero no confundamos las cosas; o quizá quepa decir “los regímenes”. Aquí disponemos de mecanismos democráticos para “expulsar” a los que gestionan el poder, y esta misma semana se nos presenta una excelente oportunidad para practicar la revolución de las urnas.

Los escépticos dirán que los votos sólo sirven para cambiar los collares, pero no los perros; y quizá no les falte razón. Por eso piden un cambio estructural en la ley electoral. A esta reivindicación me apunto. Con otras, por inconcretas, no lo tengo tan claro; porque cuando se grita “No pasa nada, la plaza está ganada” me suena a celebración de quienes han ganado unas oposiciones a funcionario.

En cualquier caso, con estos ramalazos de revuelta popular corremos el peligro de pensar que la causa de nuestros males son los otros, y que su solución pasa por sustituir a unos legítimos pero indignos representantes por otros.



¿Revolución económica? Un humilde futbolista de élite ha comenzado la suya particular. Eric Abidal, que hace unos meses se sentía un privilegiado al despilfarrar caprichosamente su fortuna, confiesa haber descubierto, gracias al cáncer, que el auténtico privilegio es estar vivo y sentirte querido. Así que ha vendido su flota de coches de lujo y entregado el dinero a “los necesitados”. Con su gesto nos muestra que la revolución empieza por uno mismo. ¿Está nuestro país preparado para un cambio de paradigma tan profundo y radical como éste?


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    6 perplejos apuntes:

    El Ratón Tintero. dijo...

    ¡Ojo! que no estoy influida por acabar de llegar de las ya famosas Setas, donde es la acampada en Sevilla, porque ya iba con el convencimiento de: “¡¡¡Ya era hora oe!!!”.
    Por edad (que es la tuya) no me pilló lo del 68, pero sí el “Hasta aquí del 75” que viví con intensidad, así que no podía entender cómo se puede ser joven, y preparado, y conformarte con vivir en casita de los papis hasta no se sabe cuándo, sin que se te remueva el alma por salir a la calle a protestar.
    ¿Dudas que estemos preparados para un cambio así?!!! “Hombre (!) de poca fe: ¡arrepiéntete!”

    Y además ya de vuelta he pasado por la feria del libro y he comprado: “¡Indignaos!” de Stéphane Hessel. Para remate del tomate, ¡ea!

    PD: y tú pones de ejemplo un futbolista, que una enfermedad le ha abierto los ojos, y yo pongo la prima aristócrata con peor gusto de la historia, que ha subastado en Internet su espantoso tocado alcanzando los 20.000 euros, los mismos que irán a fines benéficos.
    A veces la gente no se da cuenta de un error hasta que se lo dicen a grito pelao, viviendo en la ignorancia hasta entonces.

    serreina dijo...

    Genial post y refelxión, y sí ya era hora de que los jovenes hicieran valer su voz.

    Y Ole¡ por Abidal.

    Saludos

    hwanphee dijo...

    No se trata de que "los jóvenes" se indignen. Qué pasa, ¿es que no hay personas de 40, 45 años que estén descontentas? ¿No hay parados de 50 años? ¿No están asfixiados los jubilados con pensiones indignas?
    Esto es cosa de TODOS, nos afecta a todos. Una persona de 75 años no puede aguantar acampada una semana, pero hay que implicar a toda la ciudadanía, sino lo que empezó como un movimiento con simpatías por parte de toda la sociedad se puede convertir en un grupito sectario perdido en eternas subcomisiones de trabajo (¿hacemos un huerto en pza. Catalunya? ¿hacemos un manifiesto anticapitalista? ¿hacemos manifestación pro-okupas? etc.)

    (!) hombre perplejo dijo...

    Ratona: Me dejas sin palabras; pero pongamos al menos tres: "Gracias por compartir" !)

    (!) hombre perplejo dijo...

    Serreina: Y los no tan jóvenes también, amigo !)

    (!) hombre perplejo dijo...

    Hwanphee: Sí, ese puede ser el peligro. Quizás el rol de "los mayores" sea mantener el ánimo de los jóvenes. Es la simbiosis deseable, ¿no?