3 may. 2010

Incomunicación


Jehová respondió al envanecimiento humano en Babel inventando las lenguas. La confusión lingüística devino entonces en castigo divino para la humanidad para regocijo de las academias de idiomas.

Decenas de siglos después no hemos conseguido instaurar un código común, aunque la mayoría se hace entender por señas, no vas a ningún sitio sin chapurrear un poco el inglés, y medio planeta reconoce como lenguajes universales el del fútbol y el del dinero.

La era postmoderna ha dado la vuelta como un calcetín a la comunicación. No es que la misma cosa pueda definirse utilizando multitud de términos; sino que el mismo vocablo significa cosas muy distintas para unos y para otros.

Esto repercute de manera clara en las relaciones intergeneracionales: Del abismo de incomunicación entre padres e hijos suele culparse a un argot juvenil indescifrable, o el “ansía viva” (que diría José Mota) de los adolescentes por afrentar a la RAE y el María Moliner a fuerza de canibalizar el castellano con sus sms. Pero, más allá de la imposibilidad de conjugar lenguajes distintos, el cisma comunicativo es semántico, pues aunque todos utilicemos las mismas palabras, su significado difiere considerablemente según quien las maneja.

Por ejemplo: mientras que para la generación adulta tolerancia es aceptar a otros sin estar de acuerdo o compartir sus creencias o estilos de vida, los jóvenes entienden que se trata de aceptar las creencias, valores y estilos de vida de cada igual como iguales.


Todos coinciden en la reivindicación de derechos; pero para unos es derecho a ser tratados con justicia de acuerdo con la ley y para otros es derecho de hacer lo que creen que es mejor para ellos. Parecen matices, pero no lo son. O se entiende como Verdad aquello que lo es para cada cual, en vez de un patrón absoluto de lo correcto y lo incorrecto. ¿Es ser libre hacer lo que uno sabe que debe hacer o poder hacer uno lo que uno quiera?

No se trata de debatir quien tiene razón; es que, como sucede en los diálogos de besugos, usando el mismo “lenguaje” cada cual traduce a su propio referente, solapando dos culturas que influyen en la manera de pensar y de vivir. Y así no hay quien se entienda.

Las ilustraciones son de Wouter Tulp

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    6 perplejos apuntes:

    El Ratón Tintero. dijo...

    Pues yo he sido, soy y siempre seré una auténtica enamorada, defensora a ultranza, de la comunicación; en todas sus infinitas modalidades.
    Aunque sea por señas como los monos porque los idiomas sean distintos, aunque los intereses y principios sean distintos, aunque la educación o cultura sean distintas.
    ¿Hay algo más generoso que abrirse a los demás con las ganas sinceras de comunicarse?
    Y oye, que los besugos sólo están buenos al horno sobre su cama de patatitas, ¿o no?

    Lentes Progresivas dijo...

    Yo no creo que lo que comentas sea un problema de comunicación o de lenguaje, es simplemente un problema de educación, y con esto no quiero echar la culpa a los centros educativos precisamente. Tengo 33 años, y durante la mayor parte de mi vida me he regido por el lema "no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti", y creo que hasta ahora no me ha ido mal, muchas veces me habré equivocado pero he intentado que sean las menos. Sin embargo, lo que observo es que ahora prima el "yo, yo, y yo", es decir, el bienestar individual frente al colectivo. Y eso creo que basa las diferencias entre generaciones, en ejemplos como los que explicas de la tolerancia o la reivindicación de derechos. No sé si me he explicado muy bien, pero lo voy a dejar ahí, que no quiero aburrir a nadie.

    (!) hombre perplejo dijo...

    Ratona: Bien doraditas esas patatas, aunque prefiero la merluza al besugo. En cuanto a la comunicacón el problema es cuando, aun existiendo ésta, no hay coincidencia en cuanto a los significandos !)

    (!) hombre perplejo dijo...

    Lentes progresivas: Para nada aburres. Pero fíjate que el mismo enunciado de tu máxima anida ese "yoísmo", entendido como perspectiva del mundo a través de la mismidad. Es muy interesante; creo que nos lo llevan inculcando algo más de una generación !)

    Xavier Memba dijo...

    Perplejo me he quedado al leer este pedacito de buena redacción! No es que sea un entendido en esto de las artes escritas, pero al acabar de leer esta entrada no he querido dejar pasar la oportunidad de felicitarte por un ejercicio tan claro, como conciso de buena comunicación. Es la primera vez que visito tu blog y, sin duda, no será la última.

    xv

    (!) hombre perplejo dijo...

    Xavier: Bienvenido y gracias !) He echado un vistazo a tu blog y te prometo que pasaré a dejar unos cuantos comentarios. Nos leemos !)