5 de mar. de 2010

Hostilidad en la tierra


Hace unos días la ceremonia de los Goya confirmó a “Celda 211” como la película española del año. El domingo se celebra otra gala del cine, ésta de alcance mundial, y todo apunta (aunque podría saltar la sorpresa) a que “Avatar” se hará con el Oscar a la mejor película. Son propuestas muy distintas, por género y por presupuesto, pero han obtenido el favor del público y de amplios sectores de la crítica, por lo que, independientemente de estos premios, pueden considerarse las vencedoras con todo merecimiento.

Sin embargo, aunque una nos plantea un realista drama carcelario y la otra una aventura épica fantástica, estas películas tienen dos puntos de contacto significativos: que héroes y villanos son roles intercambiables y que la violencia puede estar justificada.

Ambas transpiran cierto espíritu pacifista, pero sus protagonistas se ven “impulsados” a matar para sobrevivir, como si fuera la única opción posible y, por tanto, legítima.

En otras palabras: la violencia no sólo engendra violencia, sino que ésta, por ser provocada, es justa y heroica. Más o menos como lo ocurrido en Salt, las acusaciones mutuas en la investigación del incendio de Horta, las excusas recurrentes en los realitys televisivos y el cruce de improperios entre políticos.

En el lodazal de la crisis humana (más antigua que la financiera) hasta la venganza y el contraataque virulento nos parecen reacciones argumentadas. Y el cine, espejo de nuestra racionalidad emocional, así lo expresa.

Pero no siempre… Porque, compitiendo con “Avatar” en los Oscars, encontramos otro film de excelente factura técnica, al que acompaña el morbo de estar dirigido por Kathryn Bigelow, ex esposa de James Cameron, que podría arrebatarle al “rey del mundo” la estatuilla dorada.


“En tierra hostil” (un título magnífico) muestra el día a día de un grupo de artificieros norteamericanos que se dedican hasta la extenuación a desactivar bombas en Bagdag.

A diferencia de otros films (anti)bélicos distinguidos, esta extraordinaria película no se queda en denuncia sobre los absurdos de la guerra: Trata de la lucha incesante por evitar que artefactos explosivos colocados en mercados, ocultos en vehículos-trampa, atados al cuerpo de personas o camuflados en cadáveres de niños, lleguen a causar el daño para el que fueron activados. Es un trabajo agotador, una misión inabarcable, como querer barrer las playas. Por cada bomba desactivada aparecen cinco más. Un esfuerzo que parece estéril, pero que salva vidas.


William James es un soldado cuyas relaciones, incluidas las familiares, son “sacrificadas” en beneficio de tan estresante oficio; por su entrega innata, que algunos calificarían de suicida, otros de generosa y la mayoría de estúpida. Pero, ¿realmente lo es?

No vivimos en Iraq, pero nuestro entorno también es hostil, sembrado de todo tipo de “minas anti-persona” puestas ahí para provocarnos, para hacernos daño, para que otros se sientan poderosos o se enriquezcan. Necesitamos especialistas entregados a localizarlas y desactivarlas, aun a riesgo de morir en el empeño. ¿Estaríamos dispuestos a ser uno de estos artificieros de la vida o preferimos enarbolar la bandera del “ojo por ojo”?



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    13 perplejos apuntes:

    Trepamuros dijo...

    Aún no he visto la peli. Sin embargo, objetivamente hablando, Avatar no merece Óscars ni a la mejor película ni a mejor director. En esos apartados han habido films mucho mejores durante el año pasado. Y es que por mucho que me gustase Avatar, no soy de esos fanáticos que la defienden a muerte por encima incluso de la lógica.

    Yo la disfruté consciente de sus carencias, de hecho creo que es la clave para hacerlo, porque todo aquel que esperaba más de la historia lo hizo porque no supo o no quiso leer todo lo que rodeaba Avatar. Cameron nunca dijo que sería una revolución argumental, todo lo contrario, él sólo hace películas de argumento y trasfondo sencillo... o simplón si se prefiere, lo que pasa que lo hace como nadie (en mi humilde opinión y resumiendo, no aburre aunque cuente algo visto mil veces). Él habló de revolución técnica y cumplió lo prometido. En ese apartado se puede llevar casi todos los premios sin que suponga una sorpresa y/o una verguenza.

    Ahora bien, ya se sabe como funciona Hollywood y sus premios. Todo está condicionado por aquellos que deciden, que no siempre son justos y muchas veces parecen dar premios pensados con el culo (como por ejemplo el Óscar técnico concedido a La Brújula Dorada, cuando Transformers tenía efectos a años luz de la otra. Se habla del implícito odio por parte de Hollywood hacia Michael Bay, pero es que incluso los de las otras pelis nomidadas aquel año eran mejores un rato largo). Así pues, es más que probable que le den Óscars inmerecidos a Avatar, no podemos hacer nada, excepto sorprendernos agradablemente si este año toca sensatez y justicia a la hora de dar esos premios que bien merecen otras.

    De todas maneras yo siempre pienso igual, una película buena no deja de serlo porque no esté nominada a los Óscars o lo esté pero no se la premie. Los Óscars serán el "dios" del prestigio en Hollywood, pero no el de los espectadores.

    Un saludo.

    El Ratón Tintero. dijo...
    Este comentario ha sido eliminado por el autor.
    El Ratón Tintero. dijo...

    William James no era suicida, ni generoso, ni estúpido; simplemente estaba loco.
    Aunque con esa locura especial que sólo tienen unos pocos, una locura autista porque son ellos y su propio mundo interior, pero a la vez todo lo proyectan hacia fuera aún costando la propia vida.
    Yo no estoy así de loca, ni tampoco practico el “ojo por ojo”; creo que inevitablemente pertenezco a esa gran masa, en la que estamos casi todos metidos, y sólo nos dejamos llevar, protestando más o menos mientras otros manejan los hilos... y los detonadores.

    David C. dijo...

    Se han puesto de moda las películas que abordan el tema del "miedo". En un mundo que se llena cada vez más de cobardes y más cobardes, la única opción la tienen quienes vencens sus miedos, son pocos pero son. La muerte esta a cada instante y parece que nadie se da cuenta de eso, hasta algunos se suicidan increiblemente, en vez de sacar provecho y dar lo mejor en cada instante de su vida y para ser mejor persona y entregar a otros lo mejor de si. Paro de escribir.

    Anna Jorba Ricart dijo...

    Si señor...¡¡¡ y el ganador es....¡¡¡
    En tierra hostil. Kathryn Bigelow...
    Pelicula que ha hecho ya historia.
    Un saludo.

    El extraño desconocido dijo...

    Parece que va a haber que ver esta película, sobre todo despues de la noche de ayer

    serreina dijo...

    Yo tengo ganas de verla, pues promete, y no solo por su artificiosidad, sino por el mensaje que deja, o ¿eso parece?

    Opinare cuando la haya visto.

    Saludos

    (!) hombre perplejo dijo...

    Trepamuros: Pues parece que te hicieron caso y resultó bastante sensato y justo el reparto... !)

    (!) hombre perplejo dijo...

    Ratona: No me creo que seas de las que "se dejan llevar"...

    (!) hombre perplejo dijo...

    David C: El miedo que atenaza es más miedo. El suicidio y la desesperación que conduce a él puede que sea cinematográficamente potente, pero es la más trágica de las tragedias !)

    (!) hombre perplejo dijo...

    Anna: Merecidamente, añado !)

    (!) hombre perplejo dijo...

    Extraño: No te defraudará !)

    (!) hombre perplejo dijo...

    Serraina: Será interesante, como siempre, leer tu reseña. A mí me entusiasmó técnicamente, pero me impactó más el personaje protagonista y su conflicto interno permanente !)