16 jun. 2008

El otro contenedor


El 70% de los españoles somos ciudadanos ejemplares que ejercemos la práctica responsable del reciclaje. Los contenedores de colorines ya no son invitados de piedra (o pvc) en nuestros barrios. Se llenan –y cómo- de basura cuidadosamente diferenciada. Nos deshacemos selectivamente de botellas, embalajes, latas, pilas alcalinas y residuos orgánicos; pero, como dijo el agudo Risto Mejide en una de sus puyas más celebradas de esta edición de OT: mucha gente demuestra que padece el síndrome de Diógenes, o sea que acumula la mierda en casa.

Al igual que los que coleccionan todo tipo de objetos kitch recopilados en sus viajes alrededor del mundo o las playas del Levante español, nos da por acumular “recuerdos de” los peores momentos de nuestra vida. El cerebro tiende a convertirse en una de esas casas donde las figurillas horteras se amontonan en repisas, mesas y vitrinas creando una decoración recargada -a veces claustrofóbica- que sólo acumula polvo y evidencia el pésimo gusto del anfitrión.

Deberían inventar un contenedor de malos recuerdos. No me refiero a los “tristes” (la melancolía y la aflicción juegan su papel terapéutico), sino a los clusters de memoria dañados, a las reminiscencias tóxicas, aquellas que producen pensamientos y conductas inicuas. Los episodios que, de no deshacerse de ellos, generan y estimulan los resentimientos, la envidia, el ansia de venganza, el revanchismo, la codicia, el odio... Unos llamarían a este depósito –que no podrían ser de otro color que negro- el contenedor de antivalores, o de conductas intolerantes, o de pecados capitales, o de fermentos psicopáticos. En resumen: excrementos de la mente y el corazón.

Una materia demasiado putrefacta para reciclarla en nada bueno; una mercancía extremadamente infecta que aun sellada en cámaras blindadas no sabríamos apartar definitivamente de nosotros. ¿Quizá volatilizándola? ¿O –perdónenme los ecologistas- hundiéndola en la fosa marina más profunda?...

Aunque así fuera, y nos habilitaran esta vía de canalización de residuos venenosos, siempre habría un 30% de energúmenos ¿enfermos? que seguirían acumulando basura en su vida, contribuyendo al ambiente fétido que respiramos. Y no, esta vez no me refiero a ciertos programas de televisión.


Fotografías de *42k - Vía: DevianArt

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