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16 may 2011

Stop Uderzo !)


Imagínense que, tras la muerte de Luis Sánchez Pollack (Tip), José Luis Coll hubiera decidido seguir haciendo bolos de Tip y Coll, él solito en el escenario. Más allá de lecturas éticas sobre el particular, el mítico número “Cómo llenar un vaso de agua” no sería lo mismo; de hecho, no sería.

Pues algo parecido es lo que viene haciendo Albert Uderzo con el personaje de Astérix desde que Goscinny nos dejara allá por 1977. Más de treinta años explotando en solitario la figura del guerrero galo más importante de todos los tiempos, con permiso del general De Gaulle y Napoleón.

René Goscinny fue un guionista ingenioso e inimitable. Creó varios clásicos: Lucky Luke, Iznogud o El pequeño Nicolás en colaboración con distintos ilustradores: Morris, Tabary y Sempé. Uderzo fue quien le acompañó en las aventuras de Astérix y Obélix durante veinte años. Fue una simbiosis magnífica, refrendada por 24 álbumes extraordinarios, inspirados y divertidos.

El éxito artístico tuvo consecuencias económicas brutales: 325 millones de euros por las ventas mundiales de las historietas y la explotación de los personajes en películas, merchandising y parques temáticos.

A la muerte de Goscinny, lejos de pensar que el cielo se le había caído sobre la cabeza, el “bueno” de Uderzo, cuyo talento con el lápiz es equiparable a su avaricia, se volvió majareta (como los romanos que vapuleaba Obélix) y decidió seguir publicando aventuras de los galos irreductibles por su cuenta; primero recuperando borradores incompletos de René y después con sus propios “guiones”. Resultado: una decena de nuevos álbumes a cual más deprimente, en los que hemos asistido horrorizados a la perversión de los personajes y a patéticas vueltas de tuerca argumentales para exprimirlos como producto: Astérix hablando con delfines, viajes en el tiempo, ¡extraterrestres!...

Su propia hija le ha metido un pleito por vender sin consultarle los derechos de Astérix a la editorial “adversaria” y ahora el fisco francés le pide 200.000 euros porque no le considera coautor, sino mero ilustrador de la serie (conclusión que comparto, y que es manifiesta tras la deriva de la serie). El hombre ha puesto el grito en el cielo, pero a mi juicio se trata de una suerte de justicia poética.

¡Uderzo, paga y deja de arruinar la obra de Goscinny, por Tutasis!


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    9 nov 2010

    En defensa de... Robin Hood

    MICROMENTAR(!)O.- Siento cierta fascinación por el personaje de Robin Hood y he visto casi todos los intentos por contar su historia; pero ésta me sorprendió por haber sabido encontrar una nueva forma de hacerlo.

    ¿Falta acción? Para la historia que nos cuentan no lo creo. Hubo un tiempo pre Michael Bay, Jerry Bruckheimer, Roland Emmerich y sus secuaces donde lo importante era la historia y no las secuencias espectaculares porque sí. El presupuesto ha sido alto, como la mayoría de los de Ridley, por su diseño de producción, que es absolutamente brillante. Prefiero que se lo gaste en esto que en apáticos y mareantes efectos digitales.

    Scott no ha querido hacer un vacuo Transformers, ni siquiera un épico Gladiator; luego no creo que haya fracasado en el ritmo; sencillamente "su ritmo" no es el estándar actual y puede resultar inapropiado, pero a mí no me lo ha parecido.
    Echo en falta alguna secuencia memorable (no recuerdo ninguna), pero no "acción dramática", que es la que impulsa la historia hacia adelante, la que evita que se estanque.
    Destaco que el guión es de Brian Helgeland, a quien le debemos ―entre otras joyas― L.A. Confidential, Payback, GreenZone, El fuego de la venganza, los Eastwoods Deuda de sangre y Mystic River, además de esa inclasificable y deliciosa Destino de caballero... Es decir: guiones magistrales articulados con una originalidad fuera de lo común en nuestros días.

    © !)

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