Tenía ganas de reírme. Llevaba una racha de series estupendas, pero demasiado "intensas":
Spartacus, Juego de tronos, Dowtown Abbey... Echaba de menos las carcajadas que el año pasado me arrancó
Back to you, del inimitable Kelsey Grammer. Por cierto, lo ha fichado
Starz para
una serie propia. Esta cadena, como se dice ahora, "lo está petando" !)
Tras la (in)esperada decepción de
Mr. Sunshine, del todavía admirado Mathew Perry, y del pseudogatillazo de
Wilfred, pese a los aciertos parciales de ambas propuestas, andaba a la desesperada por pillar algo sorprendente y sobre todo, divertido. Lo he encontrado en esta nueva propuesta de Greg García, el creador de un clásico contemporáneo:
My name is Earl.
¿Cuáles son las virtudes de
Raising Hope o sencillamente
Hope?
Es divertida, iconoclasta y con ese humor ácido que tan bien les sale a los americanos cuando les da por retratarse a sí mismos con muy mala leche. Los diálogos no tienen desperdicio y algunos personajes son un hallazgo en sí mismos.

Por ejemplo: la bisabuela, Maw Maw, que todos los guionistas de este país estarán de acuerdo en que es "el" personaje que siempre quisieron introducir en las telecomedias en las que trabajaron y que: o nunca les dejaron incorporar, o ellos no supieron perfilar acertadamente, o la actriz directamente se lo cargó con una interpretación vulgar. Aquí cuentan nada menos que con Cloris Leachman, una "veterana con Óscar" al que los cinéfilos recordarán por su inolvidable Frau Blücher de "El jovencito Frankenstein" [relincho de caballos al fondo].
Si os gusta podemos seguir hablando de esta joyita de la Fox, que acaba de renovar por una segunda temporada...