24/11/2008

¿Podemos?

by Tom Slaughter
Presumo que si fuera el director de campaña de Barak Obama estaría orgulloso no tanto del resultado electoral como de la extraordinaria repercusión popular del eslogan “Yes, we can”. No es fácil ingeniar una consigna que todo el mundo incorpore a su vocabulario más allá de efímeras gracietas tipo “Geropa!” o “No, hija, no”. Momentos inspirados puede tenerlos cualquiera, del monarca al bufón; o lo que es lo mismo: del “¿Por qué no te callas?” al “¿Te da cuénnn?”. Pero queda al alcance de muy pocos elegidos dar con “la chispa de la vida” o definir un sentimiento complejo como algo “més que un club”.

Los creativos del nuevo inquilino de la Casa Blanca no es que fueran muy originales. De hecho su invento no es más que una versión algo sofisticada del transpirado “¡Vamos!” de Rafa Nadal (a su vez un claro homenaje a la veterana Arantxa), con reminiscencias –dicen- al “Si quieres, puedes”, explícito mensaje de la farmacéutica Pfizer a propósito de la disfunción eréctil.

El yeswecan demócrata pro-presidencia USA se adoptó más o menos a la par del podemos cuatrero pro-selección española, con idéntica afiliación populista y rimbombancia mediática. Y, aunque el grito de guerra está a medio camino entre la autoafirmación y el anhelo, no puede negarse su brillante resultado final. Quizá por este halo triunfalista y triunfador nadie escapa a la tentación de (re)utilizar el “podemos” y sus derivados, que empiezan a manifestarse allá donde los ojos detienen su vista: spots de la Obra Social de Cajamadrid (Sí, podemos), campaña institucional de la Generalitat (Som-hi!), lema corporativo de entidad bancaria (Fem-ho!)… Con lo que es previsible que pronto tales consignas encabecen lo mismo vallas publicitarias sobre el ahorro energético que una manifestación nacional por el fin del terrorismo.

Logo campaña institucional 'Som-hi!', de la GeneralitatY así se convierte en coletilla de moda que se incorpora a la calle, la publicidad y las conciencias lo que no es sino un manifiesto de la pobre creencia del ser humano en sí mismo, que necesita auto alentarse una y otra vez para decidirse a asumir cualquier reto, ya sea político, deportivo, cívico o personal. Porque los seres humanos nos hemos defraudado tanto a lo largo de nuestra bochornosa historia que no nos queda más remedio que levantarnos la autoestima a fuerza de sonoros “¡Podemos!”, que no obstante suenan a inseguros “¿Podemos?” o aun pacatos y temblorosos “¿Podremos?”.

18/11/2008

Dispendios

Hotel Atlantis Fire (Dubai)
Al artista británico Marc Quinn le ha sobrevenido un complejo de Rey Midas y ha decidido convertir a Kate Moss en efigie de oro macizo. El arte es libre y cada cual puede abordarlo como mejor sepa o le parezca. El propio Quinn dio muestras de su hálito provocador ─o desajuste mental─ cuando expuso un busto de sí mismo moldeado con una materia prima insólita: su propia sangre (!).

Nakheel Tower (Dubai)Pero se me antoja poco oportuno erigir monumento tan suntuoso en un momento sensible ante la injusta y pésima distribución de la riqueza en el mundo. Por no hablar de la metáfora que suscita la idea de cubrir de oro a alguien que ha sido últimamente impopular por sus impúdicos coqueteos con la droga y por representar el arquetipo anoréxico de la moda. Igual fue elegida por imperativo presupuestario: su peso se ajustaba al número de lingotes disponibles.

La escultura, más que una pieza artística, parece una declaración de principios, un posicionamiento ético y casi (a)moral sobre lo que está ocurriendo en este siglo. Algo muy similar a la fiebre que afecta a los millonarios del planeta y que les impulsa frenéticamente, no a devorar literalmente a los de su raza, como en “28 semanas después”, sino a convertir Dubai en el (vergonzante) paradigma del lujo y los edificios imposibles.

BurjdubaiCada nuevo proyecto arquitectónico en este paraíso dorado de la ostentación clasista produce efectos contradictorios: fascinación por su belleza, admiración por su proeza técnica, indignación por su coste, consternación por sus connotaciones sociales... “Si no estás en Dubai no eres nadie”, declaraba un joven arquitecto de moda.

¿Qué quieren que les diga? Si los potentados dilapidan sus fortunas en un parque temático de fantasía futurista, que incluye un archipiélago artificial con forma de mapamundi o edificios rotatorios, que les aproveche. Pero a mí todo esto me recuerda al episodio bíblico de la Torre de Babel, en aquel tiempo en que los hombres, enfermos de arrogancia y vanidad, decidieron levantar hasta el cielo una construcción que reafirmase su poderío y desafiase a los dioses. Bien no les fue, como tampoco a los israelitas que adoraron al becerro de oro o al monarca que cambió, a su pesar, los besos cariñosos de su hija por un pisapapeles dorado a tamaño natural.


Fotografías vía etoday


Rotating Tower (Dubai)Dubai Towers

14/11/2008

¿Concurso? de blogs

UNA PERPLEJA MIRADA

*Selección abierta. Se aceptan otras aportaciones.



12/11/2008

Reveses

Reinaba un bochorno despótico cuando, sin avisar, empezaron a caer del cielo unos goterones inmensos a un ritmo pausado. Más que una precipitación aquello emulaba la maniobra de una legión de paracaidistas de H20. La lluvia caía con campechana cadencia y las sedientas plantas recibían las caricias acuosas como si les hubiese tocado el gordo botánico de Navidad.

¡Agua! ¡Qué hermosa noticia! Y cayendo como debe: sin violencia, sin desproporción, en su medida justa. Más que impactar las gotas se posaban sobre las hojas para refrescarlas mejor y más tiempo, e iban calando en la tierra empapando con primor raíces y semillas. Mi jardín agradeció el obsequio tanto como yo, que me iba ahorrar el tiempo y el dinero del riego aquella noche. Pero la dádiva duró poco, apenas unos minutos. Y el chaparrón se fue como vino: sin ruido ni aviso.

Al poco, el sol se dejó ver y sentir. Dolido en su luminoso orgullo, quiso dejar claro que la exhibición del chubasco no iba a quedar sin réplica y se puso a brillar de lo lindo. Las cristalinas gotas se transformaron sin quererlo en potentes lentes de aumento que intensificaron aún más los vengativos rayos del astro rey. El jardín sufrió mucho y antes de anochecer uno de los arbustos se secó por tan fulminante castigo. Sus hojas fueron abrasadas por la misma agua que había venido a refrescarlo. Para él, la grata nueva derivó en mala hora.

Cuántas veces una buena noticia se vuelve en contra nuestra de repente. Lo que recibimos con esperanza, ilusión o agradecimiento viene a traernos angustia, pesar o derrota: el estreno de un vehículo que acaba en trágico accidente; la herencia largo tiempo esperada que divide a la familia; la nueva adquisición que genera mayores y gravosos gastos; el ascenso en la empresa que acaba apartándonos de los hijos.

Resignados a recibir lo mejor y lo peor, nunca estamos bien preparados para encajar aquellos reveses e infortunios camuflados en una dicha tan cristalina como traicionera. Lo que descubrió demasiado tarde el arbusto es que las buenas y las malas noticias no son tan determinantes en nuestra vida, pero sí la forma en cómo las gestionamos.


ilustraciones de patricio betteo

10/11/2008

Juego puñetero

Pulsa para ver el cartel completo
Se trata de adivinar a qué película corresponde cada uno de los puños que aparecen en los carteles publicitarios de los films. Obviamente, habrá que ponerlo más difícil que en la foto superior, de modo que aconsejo seguir las pistas que yo mismo he escrito de mi puño y letra... Las soluciones: pulsando sobre las imágenes.

Pulsa para ver el cartel completoPISTA:
La señorita que agarra la antorcha no es atleta olímpica, pero muchos aseguran que es un auténtico monumento. Opinen con total libertad; y no dejen para mañana lo que pueden adivinar hoy.

Pulsa para ver el cartel completoPISTA:
Regicida calculador y con cálculos (en el riñón). Héroe para unos, dictador para otros. Fue llamado “el protector” y no es Tony Jaa. Derrotó a un monarca que fue sir con apellido de cerveza y premio de récords.

Pulsa para ver el cartel completoPISTA:
El más académico de los títulos del padre de Zissou (el oceanógrafo, no el futbolista). Fisher (el estudiante, no el ajedrecista) y Blume (el profesor, no el gimnasta) compiten por el amor de Rosemary.

Pulsa para ver el cartel completoPISTA:
Los ojos del protagonista eran del mismo color que el cielo. Su chica era una santa. Su joven amigo de todo menos soso y el director no fue aquel sino el otto. Todos se embarcaron en esta aventura con título bíblico.

Pulsa para ver el cartel completoPISTA:
Estos nudillos son de una chica pelotuda. Y para una que aparece en esta selección resulta que la moza aspiraba a emular a un tipo que se ponía las botas. A su compañera de equipo la ingresaron en Urgencias.

Pulsa para ver el cartel completoPISTA:
Tras una larga etapa empuñando armas, el hombre duro se cambió al otro lado de la cámara y desde entonces ha levantado el puño con algunos Oscars. El coche no es sólo atrezzo y vive una segunda juventus.

Pulsa para ver el cartel completoPISTA:
El chico que se ajusta el nudo de la corbata prefiere sudar camisetas de tirantes. Tiene nombre de ciudad sitiada y apellido de guionista romántica. Aprueba con la mejor nota y tampoco se le da mal la laca.

Pulsa para ver el cartel completoPISTA:
Uno de los protas siempre fue el mejor encajando golpes. Pero aquí, aunque lleva guantes no es boxeador y además su trabajo consiste en no encajar... El otro, en cambió, sí que es muy peleón.


PISTA (FOTO INFERIOR): Cerramos la cuenta con un clásico. No se dejen engañar por la leyenda de letras junto a su puño, porque para leyenda la suya...

Pulsa para ver el cartel completo

Por un puñado de puños

Puños para reivindicar, para golpear, para imponer, para aplastar, para sacudir, para apretar, para noquear, para sujetar, para romper, para crujir, para boxear, para llamar, para intimidar, para agarrar, para empuñar... No importa el uso que se les dé; en la cartelería cinematográfica se perplagian una y otra vez.







7/11/2008

Los films "menores" de Michael Crichton

Antonio Banderas fue el guerrero número trece
Por lo general los guionistas que dan el salto a la dirección suelen realizar buenas películas; y Michael Crichton no era una excepción. En su caso, como el de otros novelistas de éxito que prueban suerte en el cine, fue objeto de críticas y descalificaciones por parte de quienes lo consideraban un advenedizo. De muchas de estas envidiosas puyas, Crichton se desquitó con creces cuando Spielberg revolucionó (otra vez) la industria del espectáculo y sus negocios satélites adaptando “Parque Jurásico”. También calló muchas bocas creando una de las series más emblemáticas de la televisión, referente del género hospitalario e inicio de la reivindicación artística y cualitativa de la nueva narrativa televisiva: “ER (Urgencias)”. Pero hay mucho más -y más interesante- en la trayectoria de este singular escritor y cineasta.

Michael CrichtonDesde su primera incursión en el universo del celuloide con “La amenaza de Andrómeda” Crichton fue siempre por delante. No sólo en el género fantástico, sino también abordando problemáticas sociales de primer orden desde un punto de vista alternativo y en consecuencia polémico. Por ejemplo: “Acoso”, planteando con valentía una historia donde la víctima –contraviniendo el status quo- es el hombre. O “Coma”, una angustiosa visión del tráfico de órganos.

Es cierto que algunas (oportunistas) adaptaciones que se hicieron de sus novelas fracasaron en taquilla (“Esfera”, “Sol naciente”, "Congo"), o simplemente dieron a luz mediocres productos ("Timeline", "Next"). Pero también fueron condenadas al limbo de los mal llamados films menores pequeñas joyas en las que él mismo cogió las riendas del proyecto para convertirlas en una propuesta más personal. Hablaré de tres de ellas:


El primer gran asalto al tren

Sean Connery y Lesley Ann Down en 'El primer gran asalto al tren'
Simpática película de género, ambientada en la época victoriana y que reconstruía el histórico golpe. Un Sean Connery pletórico (entre Thomas Crown y John McLaine) y un Donald Sutherland en su vertiente más payasa planeaban hacerse con un cargamento de lingotes de oro a bordo de un tren en marcha. A la pareja de ladrones se les unía como hermoso contrapunto la bella Lesley Ann Down. Como la mayoría de films de los años 70 conserva aún hoy aquel encanto que las mantiene en forma, muy al contrario de muchas películas de los noventa, que han envejecido sin tal dignidad vaya usted a saber por qué. Recuerdo de manera especial la espectacular evasión de la cárcel de un saltimbanqui rodada en un plano secuencia.

Sutherland y Connery ¿sustituidos por Laurie y Clooney?
Ya puestos en la vorágine "remakera" de Hollywood, ¿para cuándo una versión con George Clooney, Hugh Laurie y Megan Fox, por ejemplo?


Almas de metal

Yul Bryner era el robot asesino en 'Westworld (Almas de metal)'
Una fábula sobre el hedonismo ambientada en un parque temático donde los robots con apariencia humana están programados para satisfacer las fantasías de los visitantes. Esta simbiosis entre “Isla fantasía” y "Yo, robot" era una crítica al clasismo, la esclavitud y la arrogancia del ser humano. Un Yul Bryner decadente aceptó parodiar su personaje de “Los siete magníficos” para convertirse en el precedente de los Nexus6 de “Blade Runner”, un robot que se rebela contra su destino (en este caso por un fallo en sus circuitos) y se convierte en una suerte de Terminator que arrasa con todo lo que le sale al paso, sembrando el caos y el pánico en un entorno diseñado para el placer y la diversión.

Tuvo una secuela, "Mundo futuro", y supuso una inflexión en la utilización de los efectos especiales, ya que por primera vez se usaron trucos digitales. Una vez más, Crichton se adelantaba a su tiempo.


El guerrero número 13

Los doce+1 del patíbulo en su versión normanda
Por alguna razón que se me escapa, este film de aventuras apasionante, a ratos terrorífico y brillantemente planificado no agradó ni a crítica ni a público. Puede que la presencia de Antonio Banderas (a mi juicio en su mejor papel heróico), o quizá un rodaje conflictivo que, como suele ocurrir, acaba perjudicando a la promoción de la película. El caso es que las diferencias artísticas entre Crichton (guionista/productor ejecutivo) y John McTiernan (director) acabaron con la marcha de éste último a medio camino. Aunque el artífice de "Jungla de cristal" mantiene su nombre en los créditos se sabe que –como hiciera Kevin Costner con “Waterworld”- Crichton se hizo cargo de la dirección y el montaje definitivo. Para variar, el film fue duramente criticado por dar una visión irreal de los vikingos –como si una película fuese una clase magistral de historia. Ataques, por cierto, que fueron más discretos con “Gladiator”, que incurría en idénticos “errores” y cuyo pulso narrativo poco tiene que envidiar este film "menor" del novelista-cineasta tecnocientífico.

Rodaje de 'El guerrero número 13'
Quizás el tiempo y el dvd (si se comercializa alguna versión especial con abundante material complementario y no la raquítica edición actual) coloquen a esta variante normanda de “Doce del patíbulo” en el lugar que se merece.

Una secuencia magnífica es aquella en la que Ibn (el extranjero incorporado al grupo de guerreros valientes que acuden a la llamada de socorro de un poblado aterorrizado por los devoradores de cadáveres) aprende a descifrar la lengua de los vikingos mientras estos se divierten a la luz de la lumbre. A través del uso del montaje secuencia y la elipsis asistimos al proceso de Ibn (Banderas), escuchando en silencio e identificando palabras sueltas que poco a poco se convierten en frases. Un recurso inteligente que elimina a partir de este momento la barrera idiomática entre los vikingos y el árabe. Desde este momento Ibn (y el público) ya les entiende en una única lengua.


Michael Crichton
IN MEMORIAM
1942 - 2008

(!)